El panorama de los precios en mayo dejó una doble lectura. Mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la Canasta Básica Total (CBT) mostraron signos de desaceleración, los productos de primera necesidad que componen la Canasta Básica Alimentaria (CBA) hicieron el camino inverso. De acuerdo al último reporte del INDEC, la línea que marca la indigencia sufrió una aceleración, registrando el incremento mensual más elevado del último trimestre.

Bajo este escenario, un hogar compuesto por dos adultos y dos menores en edad escolar requirió ingresos mínimos por $681.246,09 para cubrir sus necesidades nutricionales esenciales. En tanto, el umbral de recursos necesarios para el mismo grupo familiar de cara a sortear la línea de pobreza se posicionó en $1.498.741,40.

El comportamiento de los dos indicadores de vulnerabilidad

La dinámica de las canastas durante el quinto mes del año se movió a dos velocidades distintas:

·Línea de indigencia (CBA): Trepó un 2,4% en mayo, lo que representa un salto considerable frente al 1,1% que se había verificado en el período previo (abril). El principal motor de este incremento fue el segmento de productos estacionales, que escaló un 3,5% debido al fuerte impacto en las góndolas de verduras. Esto arrastró al rubro general de Alimentos y bebidas no alcohólicas a una suba del 2,5%.

·Línea de pobreza (CBT): Se desaceleró en sintonía con la inflación general, anotando una variación mensual del 2%. Este porcentaje se convirtió en el ajuste más bajo de los últimos ocho meses.

El balance de los primeros cinco meses de 2026

Los datos consolidados del año exponen que el costo de la alimentación básica sigue corriendo por encima de los demás indicadores económicos, golpeando con más fuerza a las familias de menores ingresos.

En el acumulado de los primeros cinco meses, la Canasta Alimentaria lideró las subas con un alza del 15,6%, seguida por la inflación general que marcó un 14,7%, mientras que la Canasta Total avanzó un 14,5%.

Al observar la evolución interanual, la tendencia se repite: la línea de indigencia se disparó un 36,2%, superando el incremento del 34,9% de la línea de pobreza y el 33,2% del Índice de Precios al Consumidor.

A pesar de que el indicador general de inflación descendió al 2,1% mensual —y su medición núcleo bajó al 1,9%—, el peso del rubro alimentario continúa ejerciendo una severa presión sobre el poder adquisitivo de los hogares, condicionando el acceso real a la canasta de subsistencia.