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Las estadísticas del empleo formal en el ámbito privado correspondientes al cierre del primer trimestre reflejan un escenario complejo. De acuerdo con el último reporte oficial sobre el trabajo registrado, la contracción del mercado laboral se ha nacionalizado, afectando a la inmensa mayoría de los distritos del país, al tiempo que las remuneraciones continúan perdiendo la carrera frente al avance de los precios de la economía.


Una radiografía territorial con saldo negativo

La pérdida de dinamismo en la contratación de personal se manifiesta con fuerza a lo largo de la geografía nacional. Al evaluar el comportamiento interanual, la inmensa mayoría de las jurisdicciones del país experimentaron una reducción en sus nóminas de trabajadores en relación de dependencia.

El impacto más severo se localizó en la región patagónica y en el noreste, con contracciones de gran relevancia en territorios como Tierra del Fuego, Chubut, Corrientes, Formosa, Chaco y Santa Cruz. En el noroeste, Catamarca también se ubicó entre las áreas con mayores dificultades para retener el empleo formal. Por su parte, la provincia de Buenos Aires, que concentra el mayor volumen de asalariados del país, sufrió una retracción de más de un punto porcentual, mientras que la Capital Federal mostró un retroceso levemente menor. En contraposición, apenas cuatro provincias lograron mantener indicadores positivos en la comparación interanual, lideradas por Neuquén y Río Negro.

La tendencia mensual tampoco ofrece alivio: al eliminar los factores estacionales, más de quince jurisdicciones vieron disminuir su masa de trabajadores respecto al mes previo, siendo La Rioja, Catamarca y Santiago del Estero las que encabezaron las caídas más profundas a corto plazo.

El comportamiento por ramas de actividad

El análisis sectorial muestra un comportamiento heterogéneo pero de balance predominantemente desfavorable:

·Sectores en declive: Las principales caídas interanuales se observaron de manera sorpresiva en el segmento extractivo (minas y canteras), seguido por el complejo fabril, la intermediación financiera y el sector mercantil.

·Actividades con saldo a favor: Los únicos rubros que lograron registrar variaciones interanuales positivas fueron la pesca y la construcción, aunque su repunte resultó insuficiente para torcer el rumbo general del mercado laboral.

Ingresos que no alcanzan a los precios

En el plano salarial, los datos oficiales revelan un claro desajuste. Durante el tercer mes del año, las remuneraciones de los empleados privados formales quedaron relegadas frente a la inflación medida por el organismo oficial de estadística, que se ubicó por encima de los incrementos salariales percibidos.

Esta diferencia resulta aún más evidente cuando se analiza el salario mediano (aquel que representa el punto medio de los ingresos de la población trabajadora), el cual quedó varios puntos porcentuales por debajo de la inflación anualizada. Especialistas en macroeconomía señalan que este fenómeno no es aislado, sino que responde a más de medio año de caídas consecutivas en la capacidad de compra de los empleados registrados, debido al estancamiento de aquellas ramas ligadas al consumo doméstico.

Las razones detrás del freno laboral

El diagnóstico sobre la falta de reactivación en el empleo formal radica en una disociación estructural de la economía. Los análisis de centros de investigación económica explican que los sectores que hoy traccionan las inversiones y el comercio exterior —como la energía o la minería— representan un porcentaje muy bajo de los puestos laborales totales. En tanto, las actividades que sostienen el grueso de la mano de obra nacional, como el comercio y la industria manufacturera, atraviesan el período de mayor fragilidad, impidiendo un despegue del mercado de trabajo global.