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El informe oficial del Indec refleja una mínima mejora interanual en la desocupación. Sin embargo, los indicadores de calidad del empleo muestran un deterioro, con un fuerte incremento del trabajo no registrado y de quienes buscan sumar horas de labor.

La tasa de desocupación en la Argentina se ubicó en el 7,8% durante el primer trimestre de 2026, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El registro marca una leve baja de una décima respecto al mismo período del año anterior, cuando había alcanzado el 7,9%. A pesar de este leve descenso en el desempleo abierto, el relevamiento oficial encendió luces de alerta al mostrar un crecimiento simultáneo en la subocupación y en los niveles de informalidad laboral.

De acuerdo con el organismo estadístico, la población económicamente activa se estimó en 14,6 millones de personas, dentro de las cuales alrededor de 1,1 millones se encontraban desocupadas de forma activa. Por su parte, la tasa de actividad general del país se consolidó en un 48,6%, mientras que la tasa de empleo se posicionó en el 44,8% para el inicio del año.
Las asimetrías regionales y el impacto en Buenos Aires

El desglose territorial del informe expone profundas brechas geográficas, situando al Gran Buenos Aires con una desocupación del 8,7%, un índice que supera la media nacional. Al evaluar el Conurbano bonaerense por separado, el desempleo escaló al 9,7%, contrastando de manera marcada con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que registró una tasa de desocupación del 4,8%.

En el interior de la provincia de Buenos Aires se detectaron los focos de mayor vulnerabilidad laboral del país:

San Nicolás–Villa Constitución: Presentó la tasa de desocupación más alta a nivel nacional, alcanzando el 10,4%.

Bahía Blanca–Cerri: Se ubicó inmediatamente después con un registro del 10,1%.

Mar del Plata: Reflejó un índice de desocupación del 9,3%.

Gran La Plata: Mostró un indicador más alineado con el promedio, situándose en el 7,8%.

Precarización: sube el trabajo informal y el empleo sin aportes

El núcleo de preocupación de los analistas económicos radica en el comportamiento de los indicadores sociolaborales complementarios. La tasa de subocupación —que engloba a quienes trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestos a trabajar más horas— trepó al 11,1%, lo que representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales en la comparación interanual frente al primer trimestre de 2025.

Asimismo, la informalidad laboral en el universo de los asalariados exhibió un salto significativo al trepar hasta el 44,2%, marcando una suba interanual de 2,2 puntos porcentuales.

En lo que respecta a la estructura general del empleo en el país, el Indec detalló que el 71,8% de los ciudadanos ocupados reviste la condición de trabajadores asalariados, mientras que el 28,2% restante se desempeña de forma independiente o no asalariada. Dentro del segmento que trabaja en relación de dependencia, apenas el 62,1% cuenta con los aportes jubilatorios correspondientes, dejando al 37,9% restante desprovisto de descuentos previsionales, una cifra que ratifica la persistencia del empleo no registrado en la estructura económica actual.