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En una semana marcada por la vulnerabilidad del sistema educativo, la EPET N°22 de Centenario —emblemática por su vinculación con la formación para Vaca Muerta— se convirtió en el epicentro de una serie de disturbios que requirieron doble intervención policial y asistencia médica de urgencia.

El pasado viernes, la violencia escaló en dos turnos diferentes, dejando en evidencia la fragilidad de la convivencia escolar.

Durante la semana, estudiantes de la institución fueron emboscados y agredidos físicamente en las inmediaciones (calles Sadosky y 25 de Mayo). Incluso alumnos que intentaron mediar terminaron siendo víctimas de los golpes, lo que derivó en denuncias penales por parte de los padres.

El viernes por la tarde, la situación cruzó una barrera crítica cuando una madre intentó atacar físicamente a una alumna dentro del establecimiento. La intervención de otros padres y de efectivos de la Comisaría Quinta evitó que el hecho pasara a mayores.

El clima de hostilidad culminó por la noche con la descompensación de un docente, quien debió ser trasladado en ambulancia al Hospital Natalio Burd con el apoyo de bomberos voluntarios.

Lo ocurrido en la EPET N°22 no es un hecho aislado. Se inscribe en una preocupante ola de amenazas que afecta a 25 establecimientos de la provincia del Neuquén. En Centenario, el CPEM N°71 también activó protocolos de seguridad tras la aparición de carteles anónimos con amenazas de tiroteo dirigidas a directivos.

La escalada de violencia y las amenazas virales han abierto una grieta sobre cómo deben actuar las instituciones. La ministra de Educación, Soledad Martínez, ratificó un enfoque pedagógico.

Descartó de plano el uso de detectores de metales o requisas, bajo la premisa de no transformar las escuelas en centros de inspección y trabajar en la contención de los alumnos en lugar de su expulsión.

Desde el Concejo Deliberante de Neuquén Capital, el bloque Fuerza Libertaria (encabezado por Joaquín Eguia) impulsa la instalación de tecnología de detección de metales para prevenir el ingreso de armas.

Especialistas en psicología advierten que, si bien muchas de estas conductas buscan impacto o atención en redes sociales, la imposibilidad de distinguir una amenaza falsa de una real obliga al Estado a un despliegue constante de recursos y protocolos.

Lo sucedido en la escuela demuestra que, más allá de las pintadas o mensajes virales, la violencia física y la crisis de autoridad son desafíos tangibles que hoy sacuden a la comunidad educativa de Centenario.