Los restos óseos hallados en un predio fuera de uso en el barrio Uno, con signos de violencia en la parte del cráneo, fueron remitidos para su estudio al gabinete de Medicina Forense de Neuquén capital. Los análisis de ADN pueden demandar varios meses, aunque la información genética que se obtenga —si es posible lograr una muestra— quedará resguardada en el Registro Nacional de Datos Genéticos para su cotejo.
Como se informó, un trabajador que hacía tareas de limpieza en un predio en estado de abandono de una empresa en el barrio Uno de Plaza Huincul descubrió de manera fortuita una calavera y dio aviso a la policía. Los uniformados hicieron un rastrillaje en el lugar, que tenía gran cantidad de basura acumulada, y hallaron el esqueleto casi completo en lo que era una fosa.
Desde la justicia afirman que el lugar donde aparecieron los huesos pudo haber sido utilizado durante la pandemia como refugio de personas en situación de calle.
Hay un sector del alambrado deteriorado y la estructura estaba completamente fuera de uso, por lo que se podía acceder con cierta facilidad al interior.
El dato que más llamó la atención fue la evidencia de un golpe contundente en la zona del cráneo, que podría haber provocado la muerte de la víctima.
Inmediatamente comenzó la investigación. El paso trascendental es lograr la identificación. Lo primero es confirmar que se trata de restos de un ser humano. Por el momento no está claro si era hombre o mujer, lo que surgirá más o menos rápidamente por la identificación de los huesos de la cadera, entre otros de los elementos analizados.
Establecer la identidad precisa es otro tema; es una tarea compleja que lleva meses de trabajo que se pueden extender incluso hasta años. En principio, se debe poder acceder a una muestra de ADN viable.
Entre los vecinos se manejó la posibilidad de que se trate de Carlos Troncoso Arabales, un anciano que escapó del geriátrico "Renacer" de la ciudad y de quien nunca más se supo nada. La justicia pidió a la familia Arabales hacer una toma de ADN para comparar con las muestras que se obtengan, si es posible hacerlo.
El otro punto clave es la data de muerte. Los primeros indicios señalan que podrían tener hasta 10 años de antigüedad, aunque el dato definitivo surgirá de la autopsia. Cabe recordar que Arabales desapareció en el año 2021.
Un factor más bajo análisis, son los fuertes olores que suelen despedir los cuerpos en descomposición. Al respecto, hay quienes recuerdan que se trata de una zona prácticamente sin habitantes y expuesta al viento, donde los aromas pueden confundirse con los de plantas industriales cercanas o lejanas y, aun, con los propios del zanjón.
En definitiva, se está a la espera de los resultados de los estudios genéticos para lograr identificar la osamenta y esclarecer las circunstancias del hecho.
