Un grave episodio de violencia de género e intrafamiliar culminó con el arresto de un ciudadano de 23 años, quien irrumpió de forma ilegal en la vivienda de su anterior pareja. El implicado, que ya contaba con prohibiciones de acercamiento dictadas por la Justicia, desató una crisis de proporciones cuando utilizó al menor de la casa, un lactante de apenas siete meses, como elemento de presión para frenar el accionar de la fuerza policial.
La alarma se encendió en las primeras horas de la jornada a raíz de un llamado de auxilio realizado por la hija de la víctima. Al arribar al inmueble, los uniformados de la Comisaría 19° se toparon con un panorama sumamente hostil: el agresor se encontraba armado con una herramienta punzante, amedrentando de forma directa a la dueña de casa e ignorando las directivas de las autoridades. La tensión escaló rápidamente cuando el sujeto tomó al bebé y manifestó intenciones de autolesionarse si la policía intentaba reducirlo.
Ante el inminente peligro, se activó un protocolo de emergencia que incluyó el aviso inmediato al Ministerio Público Fiscal y la convocatoria de especialistas en contención psicológica. Tras un prolongado proceso de diálogo y mediación, los negociadores lograron que el atacante depusiera su postura violenta, entregara al menor a salvo y se entregara de manera pacífica, evitando así un desenlace trágico.
Luego del procedimiento, la madre y el infante recibieron asistencia médica de control en el nosocomio local, donde los profesionales constataron que no presentaban heridas. Por orden judicial, el implicado permanece bajo arresto y enfrenta cargos por desobedecer mandatos judiciales previos, amenazas agravadas y resistencia al arresto, en una causa penal que ya cuenta con el seguimiento de gabinetes periciales y de los organismos oficiales de protección a la niñez.
