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La apertura de sesiones ordinarias no solo marcó la agenda legislativa, sino que disparó una batalla pública sin precedentes entre la Vicepresidenta y figuras leales al Ejecutivo. Tras ser señalada por el diputado Luis Petri como una figura "funcional a la oposición", Victoria Villarruel respondió con denuncias sobre presuntas irregularidades judiciales en el área de Defensa, rompiendo cualquier rastro de cordialidad política.


El detonante: La acusación de "ambición presidencial"

El conflicto se gestó en el recinto, cuando Javier Milei aludió en su discurso a quienes dentro de su propia gestión "anhelan el sillón de Rivadavia". La frase, interpretada unánimemente como un dardo hacia Villarruel, fue el pie para que Luis Petri profundizara el ataque en el terreno mediático.

Petri acusó a la titular del Senado de:

·Deslealtad constitucional: Afirmó que la vicepresidenta no apoyó al mandatario y se ofreció como una "alternativa" de poder.

·Facilitar leyes opositoras: La responsabilizó de abrir el Congreso para debates que, según el legislador, "hirieron el programa económico".

·Falta de protocolo: Criticó el uso del teléfono celular por parte de Villarruel mientras el Presidente brindaba su mensaje ante la Asamblea.

La contraofensiva: De "vecina chusma" a sospechas de corrupción

Villarruel no dejó pasar las críticas y trasladó la pelea al plano judicial y de gestión. A través de sus redes sociales, lanzó una dura advertencia contra Petri, vinculándolo con un presunto desfalco en el IOSFA (la obra social de los militares).

“Antes de divagar y comentar como una vecina chusma, debería ubicarse y ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco de la obra social de los militares y sus familias”, sentenció la Vicepresidenta, elevando la apuesta al mencionar que sigue de cerca la causa judicial por el vaciamiento de la entidad sanitaria.

Un Gobierno con dos cabezas distantes

El clima de tensión fue evidente desde el inicio de la jornada. El saludo gélido en la explanada del Congreso y la distancia física durante el acto confirmaron lo que los cruces en redes terminaron de sellar: una relación política fracturada.

Mientras el Presidente denuncia un "ataque coordinado" de sectores empresarios, medios y el Congreso para desestabilizar su plan económico, la interna dentro de su propio binomio electoral se convierte en el frente de tormenta más difícil de contener para la Casa Rosada.