Ante el aumento del endeudamiento, el Banco Central habilitó a bancos y fintechs a debitar cuotas de préstamos directamente de las cuentas. El sistema busca reducir el 22% de incobrabilidad en el sector no bancario.
En un contexto de caída del poder adquisitivo y crecimiento sostenido de la morosidad, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció la creación del Cobro con Transferencia (CCT). Este instrumento permitirá que las entidades financieras y billeteras virtuales aseguren el cobro de préstamos de manera automática, interoperable y con un enfoque en la prevención del fraude.
El impacto de la crisis en los préstamos
La implementación del CCT no es casual. Según datos oficiales, el endeudamiento de las familias se ha disparado, afectando principalmente a los Proveedores No Financieros de Crédito (PFNC) y gigantes del sector como Mercado Pago. Actualmente, estas empresas enfrentan un escenario crítico: el 22% de los créditos otorgados no se pueden cobrar.
Con esta herramienta, el organismo busca dar previsibilidad al sistema financiero frente a una cartera que se ha deteriorado por la pérdida de margen de compra de los salarios.
¿Cómo funcionará el CCT?
El nuevo servicio, que deberá estar operativo a partir del 31 de agosto de 2026, establece reglas claras para proteger tanto al prestamista como al usuario:
Consentimiento previo: El cliente deberá autorizar expresamente a la entidad para que realice los débitos de su cuenta. Esta autorización puede ser dada de baja en cualquier momento con efecto inmediato.
Límite de ingresos: Para evitar el sobreendeudamiento, las cuotas no podrán superar el 30% de los ingresos del usuario y deberán ser fijas e iguales durante todo el contrato.
Notificación obligatoria: La entidad prestamista debe avisar al cliente 24 horas antes de realizar el débito.
Intentos de cobro: Se permiten hasta tres intentos (el inicial y dos reintentos a las 48 y 96 horas) para evitar prácticas abusivas sobre el saldo de la cuenta.
Hacia la digitalización total de los pagos
Aunque el foco inicial del CCT es el recupero de préstamos, el BCRA adelantó que el instrumento se ampliará a futuro para canalizar otros pagos periódicos, como los servicios públicos.
Las entidades financieras tienen ahora un plazo de seis meses para adecuar sus sistemas tecnológicos. El objetivo final es lograr un sistema "interoperable" donde el cobro sea inmediato, reduciendo los costos operativos y el riesgo de incumplimiento en un mercado interno cada vez más tensionado.
