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A través del Decreto 269/2026, el Gobierno nacional oficializó una profunda reestructuración de la Jefatura de Gabinete que otorga facultades estratégicas a su titular, Manuel Adorni. La norma no solo redefine la estructura administrativa, sino que traslada organismos clave de la órbita de la Presidencia hacia el área que conduce el exvocero, consolidando un esquema de poder centrado en la información y la gestión de recursos.

Uno de los puntos más relevantes es la transferencia del SINTyS (Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social) a la Jefatura de Gabinete. Este sistema es considerado la red de datos más potente del Estado, ya que cruza información patrimonial, tributaria y social de casi la totalidad de la población argentina (96%), permitiendo monitorear desde el cumplimiento de planes sociales hasta historiales impositivos ante ARCA y registros de ANSES.

El control operativo y estratégico del Estado

El nuevo organigrama también asegura a la Jefatura de Gabinete el control sobre áreas críticas de la administración pública nacional:

·Contrataciones: Se consolida bajo su mando la Oficina Nacional de Contrataciones (ONC), el organismo que dicta las normas para todas las compras, servicios y obras públicas del país, administrando además el sistema de licitaciones electrónicas COMPR.AR.

·Ciencia y Tecnología: El área ejercerá el control tutelar sobre el CONICET, la CONAE, el Banco Nacional de Datos Genéticos y el Centro Nacional de Ciberseguridad.

·Empresas Estatales: Tendrá a su cargo la administración de las acciones estatales en empresas como AR-SAT y el Correo Oficial, además de supervisar al ente regulador de las telecomunicaciones (ENACOM).

Centralización de la comunicación y asuntos legales

En el ámbito político, el decreto formaliza el traspaso de la Dirección de Asuntos Legales de Comunicación y Medios, que anteriormente dependía de Karina Milei desde la Secretaría General de la Presidencia. Con este cambio, Adorni asume el control jurídico sobre la estrategia comunicacional, la pauta oficial y los conflictos legales con la prensa.

Esta reestructuración coincide con una jornada de tensión en la Casa Rosada, tras el cierre de la sala de prensa y la desvinculación de periodistas acreditados. Bajo el nuevo esquema, la Jefatura de Gabinete asume formalmente la implementación de la imagen institucional del Gobierno y la relación directa con los medios de comunicación a través de sus distintas subsecretarías.

Aunque el Ejecutivo aclaró que estos cambios no incrementan el número de unidades organizativas, la firma de este decreto redefine el mapa de influencia interna, otorgando a la Jefatura de Gabinete un control inédito sobre los datos, la tecnología y el presupuesto operativo de la Administración Pública Nacional.