El reconocido diseñador Benito Fernández, referente indiscutido de la moda argentina con cuatro décadas de trayectoria, manifestó públicamente su arrepentimiento por haber apoyado electoralmente a la actual gestión. En un análisis crítico sobre la situación del sector textil, el empresario calificó de "desastre" la ejecución de las políticas económicas actuales y aseguró que no renovaría su voto por el oficialismo.
Los ejes del desencanto: Impuestos y falta de competitividad
Fernández centró sus cuestionamientos en las promesas incumplidas respecto a la presión fiscal y las dificultades para producir en el país. Sus principales reclamos incluyen:
·Carga tributaria: Denunció que el sector enfrenta un 52% de impuestos, una cifra que, según sus palabras, el Gobierno se había comprometido a reducir sin éxito hasta la fecha.
·Apertura comercial: Advirtió sobre los riesgos de la competencia desleal, señalando que potencias como China aplican estrategias de precios por debajo del costo para desarticular la industria local y ganar mercado.
El debate sobre el diseño y la producción internacional
El diseñador también salió al cruce de las declaraciones de Javier Milei sobre la competitividad de países como Italia frente a los mercados asiáticos. Fernández fue tajante al desmitificar la idea de que el diseño por sí solo garantiza la supervivencia industrial:
"Italia tiene excelente diseño, al igual que la Argentina, pero la realidad es que Italia no compite directamente con China; la mayor parte de su producción se realiza en ese país".
Un giro en su posicionamiento político
Tras reconocer su voto a favor de la Libertad Avanza en las elecciones pasadas, el modisto expresó un desencanto profundo y definitivo. Para Fernández, la combinación de una alta carga impositiva con una apertura de importaciones sin protección para la manufactura nacional está agravando problemas estructurales que el sector ya arrastraba, poniendo en jaque la continuidad de las empresas textiles locales.
