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Con una convocatoria que superó las expectativas de sus propios organizadores, el peronismo federal realizó este viernes un masivo lanzamiento en Parque Norte, CABA. El encuentro, que reunió a más de 4.000 dirigentes de todo el país —incluyendo intendentes, legisladores nacionales y representantes de la CGT—, se posicionó como una alternativa de centro frente a la creciente disputa entre el kirchnerismo y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. (Fuente y foto LPO)

Un armado "equidistante" y con base territorial

Bajo la consigna "Primero las Ideas", figuras clave como Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y el intendente de Pilar, Federico Achával, plantearon una hoja de ruta que intenta desplazar el eje del debate político fuera de la lógica del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La premisa es clara: construir un peronismo que represente a la Argentina productiva y a las provincias, distanciándose de las internas de cúpula que hoy paralizan al Partido Justicialista.

"Hay que recuperar la democracia interna que se perdió", señalaron fuentes de la organización, subrayando que la prioridad actual no es definir candidaturas, sino acumular volumen político. El grupo planea un próximo hito federal para el 25 de mayo en el interior del país, reafirmando su carácter nacional.
Críticas al modelo económico: El debate por el superávit

Durante su discurso, el diputado nacional por Entre Ríos, Guillermo Michel, fue uno de los encargados de marcar la línea económica. Michel defendió el orden fiscal como un valor peronista —recordando los años de gestión de Néstor Kirchner—, pero fue tajante al calificar la estrategia del gobierno de Javier Milei como un "superávit trucho".

Según el legislador entrerriano, el equilibrio financiero que pregona la actual gestión se sostiene a costa de la destrucción del aparato productivo y la desaparición de la clase media. En contraposición, propuso un modelo donde el superávit sea el resultado de una economía en crecimiento y con empleo genuino, y no de un ajuste social que calificó de "imposición de desigualdad".

Unidad en la diversidad y pragmatismo político

Por su parte, Juan Manuel Olmos, referente del peronismo porteño, hizo un llamado a la introspección partidaria. "Hay que discutir mucho de las ideas y nada de las personas", sostuvo, intentando bajar la tensión con otros sectores del movimiento. Olmos remarcó que el adversario real no son los propios compañeros, sino las consecuencias de las políticas actuales: el cierre de empresas, el desempleo y la pérdida del poder adquisitivo de los argentinos.

El acto también contó con la participación de voces diversas como el diputado tucumano Pablo Yedlin, el sanjuanino Ernesto Alí y, de forma virtual, el mendocino Emir Félix, demostrando una capilaridad federal que la dirigencia tradicional hoy parece tener dificultades para aglutinar.
Escenario a futuro: A la espera de las definiciones centrales

A pesar de la muestra de fuerza, los dirigentes del peronismo federal reconocen que el escenario definitivo dependerá de los movimientos de Cristina Fernández de Kirchner. La estrategia del grupo es mantenerse en un estado de "movilización constante" y debate transversal, listos para jugar un rol decisivo una vez que se clarifique si el kirchnerismo optará por la unidad o por un enfrentamiento abierto en las urnas.

Con 70 intendentes y una veintena de legisladores nacionales como base, este sector asoma como el árbitro de la próxima renovación partidaria, apostando a un peronismo de centro, racional y profundamente vinculado a la realidad económica de cada provincia.