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Un informe de CIPPEC entregado al Ministerio de Economía revela que los regímenes de excepción consumen el 55% del presupuesto total. La reforma busca eliminar el requisito de los 30 años de aportes y terminar con la duplicación de beneficios.


El sistema previsional argentino se encuentra en el centro del debate tras la difusión de una ambiciosa propuesta de reforma integral elaborada por el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) y presentada al ministro de Economía, Luis Caputo. El diagnóstico es contundente: el sistema actual es "caro, injusto e ineficiente", y su sostenibilidad está en jaque.


Según el informe, aunque el gasto se licuó por la inflación en 2024, en 2025 volvió a subir hasta representar el 9,4% del PBI. El dato más polémico reside en que los regímenes de excepción (cajas provinciales, profesionales y pensiones especiales) representan solo el 40% de los beneficiarios, pero se llevan más de la mitad del gasto total del sistema.

Los puntos clave del "ajuste" previsional

La propuesta busca atacar lo que denomina "privilegios e ineficiencias" mediante 16 puntos estratégicos. Entre los cambios más disruptivos se destacan:
Cierre y revisión de regímenes: El plan apunta a frenar la aprobación de nuevos regímenes y auditar los existentes, incluyendo cajas profesionales, provinciales, de las Fuerzas Armadas y de seguridad, además del plus por Zona Austral.

Fin de los 30 años de aportes: Se propone eliminar el rígido requisito de tres décadas de aportes para jubilarse. En su lugar, se crearía un componente universal (similar a la PUAM) y un componente contributivo que premie cada año aportado, sin importar si no se llegó al mínimo actual.

Recorte en pensiones por viudez: Se busca limitar la duplicación de beneficios (percibir jubilación y pensión a la vez) y eliminar las pensiones vitalicias para cónyuges jóvenes.

Fomento del ahorro privado: Se plantea habilitar esquemas de ahorro voluntario complementario al sistema estatal.

Un sistema de contrastes

El informe de CIPPEC incluye una comparación que ya genera revuelo en los pasillos de poder: si el Estado le pagara $700.000 mensuales a cada argentino mayor de 65 años, gastaría un 30% menos de lo que gasta hoy. Esta distorsión se explica por la gran cantidad de beneficiarios menores de 65 años (2,8 millones) y el elevado costo de las jubilaciones de privilegio o regímenes diferenciales.

Qué cajas y regímenes busca cerrar la reforma previsional

Entre los regímenes especiales que apunta a revisar y, eventualmente, eliminar cita los siguientes:

Regímenes diferenciales.

Especiales ANSES

Fuerzas Armadas y fuerzas de seguridad federales

Cajas Provinciales

Cajas Profesionales

Pensiones No Contributivas (PNC)

Zona Austral

Cuál es el diagnóstico del sistema previsional actual

El sistema argentino es catalogado como caro, injusto e ineficiente.El gasto previsional consolidado en Argentina alcanzó el 12,1% del PBI en 2020, se licuó por la inflación al 8,8% en 2024, pero se calcula que comenzó a aumentar nuevamente en 2025 (9,4% del PBI) debido al efecto movilidad y renovación. El total de beneficiarios es de 9.702.854 personas.

Los regímenes de excepción (incluyendo Regímenes Diferenciales, Especiales ANSES, Fuerzas Armadas y fuerzas de seguridad federales, Provinciales, Cajas Profesionales, Pensiones No Contributivas y Zona Austral) representan el 40,3% del total de casos (3.910.406) pero consumen el 55% del gasto total (4,8% del PBI).

El Régimen General agrupa al 59,7% de los casos (5.792,448 jubildos), donde los beneficiarios por moratoria son el 43,7% del total (4.240.901).

Una comparación impactante señala que si se le pagara a cada argentino mayor de 65 años $700.000 por mes, el gasto total sería un 30% menos que el gasto actual en jubilaciones y pensiones.

Esta diferencia se explica por los beneficiarios menores de 65 años (2,8 millones), los beneficiarios con doble beneficio (al menos 1 millón) y los regímenes de excepción.

Cuáles son las 16 claves de la propuesta de reforma previsional

El texto proporciona un análisis detallado de la necesidad de reordenamiento del sistema previsional argentino y presenta la propuesta de CIPPEC para lograr un sistema equitativo y sostenible

La propuesta de reforma previsional busca ordenar y reducir el gasto previsional con las siguientes medidas:

Cambios en Regímenes de Excepción

Dejar de aprobar nuevos regímenes de excepción.

Decidir cuáles regímenes deben mantenerse y establecer reglas claras sobre su financiamiento.

Cambios en Jubilación por vejez

Eliminar el mínimo de 30 años de aportes.

Establecer un componente universal con un valor cercano a la actual PUAM (Prestación Universal al Adulto Mayor) para todos los residentes en edad de retiro.

Establecer un componente contributivo que premie todos los aportes realizados.

Cambios en Pensiones por Fallecimiento e Invalidez

Eliminar las pensiones por fallecimiento vitalicias para cónyuges jóvenes.

Limitar la duplicación de beneficios.

Adoptar reglas rigurosas para las Pensiones No Contributivas (PNC) por invalidez.

Habilitar el ahorro previsional voluntario como esquema complementario.

Cambios en Movilidad.

Asegurar el poder adquisitivo en base al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Incorporar ajustes por salarios reales (en un porcentaje).

Eliminar rezagos y factores procíclicos.

Quién gana y quién pierde

Los ganadores son un 80 % de los actuales trabajadores activos, y son aquellos con menos de 30 años de aportes, con carreras laborales "normales", monotributistas, y quienes postergan el retiro.

El 20% de perdedores son los trabajadores asalariados con 30 años de aportes que se retiran a la edad mínima, aquellos cuyos salarios aumentan rápidamente al final de su carrera, mujeres de 60 a 64 años, y empleados de regímenes diferenciales (provinciales, docentes, magistrados).

Respecto de los actuales jubilados, los derechos adquiridos no se tocan.

El texto presenta un análisis exhaustivo de la necesidad de una reforma previsional en Argentina, argumentando que el sistema actual es costoso, inequitativo e ineficiente, y muestra cuál es el gasto previsional consolidado de Argentina como porcentaje del PBI y la distribución de los beneficiarios en diferentes regímenes, destacando el elevado porcentaje de regímenes de excepción.

Pese a la profundidad de los cambios, el proyecto aclara que los derechos adquiridos de quienes ya están jubilados no serían afectados, centrando la reforma en los futuros beneficiarios para garantizar la viabilidad fiscal del país a largo plazo.