En un giro inesperado que ha llevado al mundo desde el borde de un conflicto a gran escala hacia una esperanza diplomática, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión del ultimátum que vencía esta noche. La decisión llega tras una intensa mediación internacional liderada por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif.
El punto de inflexión diplomático
El mandatario estadounidense confirmó que ha recibido una propuesta de 10 puntos por parte de Teherán para resolver la crisis en el Estrecho de Ormuz. "Creemos que es una base sobre la que podemos trabajar para negociar", declaró Trump, oficializando un alto el fuego de dos semanas.
Como parte de este acuerdo de "buena voluntad", la administración iraní se ha comprometido a mantener abierto el Estrecho de Ormuz durante el período de tregua, permitiendo que la tensión militar descienda mientras se exploran soluciones definitivas.
La escalada que precedió a la paz
La jornada había comenzado bajo un clima de máxima incertidumbre. Horas antes del anuncio:
·Advertencia extrema: Trump había publicado en su red social, Truth, que “una civilización entera moriría esta noche”, refiriéndose al vencimiento del plazo original que imponía a Irán para ceder en su programa nuclear y liberar la navegación.
·Amenaza recíproca: Irán había advertido que, ante cualquier ataque a su infraestructura energética, respondería con represalias que dejarían "en la oscuridad" a toda la región, incluyendo a Arabia Saudí.
·Mediación clave: El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, fue el artífice del acercamiento al solicitar formalmente a ambas partes un espacio de 14 días para evitar una guerra con consecuencias globales incalculables.
Próximos pasos
Aunque la Casa Blanca aún debe formalizar los detalles de su respuesta ante la propuesta iraní, fuentes de inteligencia citadas por Axios sugieren una disposición positiva por parte de Washington.
En Teherán, la recepción de la tregua ha sido descrita como "evaluada positivamente", lo que marca el inicio de una carrera contrarreloj para alcanzar un acuerdo duradero que logre estabilizar la zona y el mercado energético mundial.
La comunidad internacional observa ahora con cautela este respiro, esperando que las conversaciones técnicas en los próximos 14 días logren desmantelar la amenaza de un conflicto abierto en el Golfo Pérsico.
