La medida, implementada inicialmente en un colegio de la capital provincial, obliga a los estudiantes a trasladar sus útiles en bolsas transparentes. La decisión busca prevenir el ingreso de elementos peligrosos, pero despertó un fuerte malestar en la comunidad educativa.
Una escena atípica marcó el inicio de la jornada escolar este miércoles en el Instituto Obispo Caixal, de barrio Pueyrredón. En lugar de las tradicionales mochilas, los alumnos ingresaron al establecimiento portando sus pertenencias en bolsas de plástico transparentes o directamente en sus manos.
Esta drástica restricción —que ya comenzó a replicarse en otras instituciones de la ciudad y el interior cordobés— surge como respuesta oficial ante la aparición de pintadas con amenazas dentro del edificio, en un contexto de creciente tensión por episodios similares en diversos puntos del país.
Nuevos protocolos de seguridad
Además del veto a las mochilas, las autoridades escolares dispusieron un esquema de ingreso escalonado para optimizar el control de los alumnos:
·07:30 hs: Ingreso de primer a tercer año.
·07:45 hs: Ingreso de cuarto a sexto año.
Desde la institución educativa argumentaron que la medida es de carácter preventivo y tiene como fin último "descomprimir tensiones internas" y garantizar la seguridad de los menores tras las amenazas recibidas.
El malestar de las familias
Pese a las explicaciones oficiales, la implementación de la norma no fue bien recibida por la totalidad de los padres. Mientras algunos tutores aceptaron la medida como un "mal necesario" ante la incertidumbre, otros manifestaron un rechazo categórico.
"Es indignante. Se está tratando un problema serio como si fuera una broma y terminan pagando los chicos con estas medidas improvisadas", expresó una madre durante el ingreso escolar.
La controversia sigue abierta en la capital cordobesa, mientras se debate si la exposición de las pertenencias personales de los estudiantes en bolsas transparentes es una solución efectiva o una vulneración a la cotidianidad escolar frente a bromas pesadas o amenazas anónimas.
