
Los dos potentes sismos registrados el miércoles dejaron además más de 3.300 heridos y al menos 250 edificios destruidos o afectados. Mientras continúan los rescates contrarreloj entre los escombros, se registran saqueos y comenzó a movilizarse una masiva red de ayuda internacional.
CARACAS.– Venezuela atraviesa una de las peores emergencias humanitarias de su historia reciente. El balance oficial tras los dos devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron al país el pasado miércoles se elevó a 920 víctimas fatales y 3.360 heridos, afectando con extrema gravedad a la capital, Caracas, y a toda la región costera. Ante la magnitud de los destrozos y el colapso de infraestructuras, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó formalmente al estado de La Guaira como zona de desastre natural.
El panorama en las zonas afectadas es crítico. El jefe del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, informó que se contabilizan al menos 157 personas desaparecidas y otras 172 que permanecen atrapadas bajo las estructuras colapsadas. El funcionario detalló que se han registrado unas 214 réplicas posteriores a los temblores principales y que unas 3.007 familias quedaron completamente damnificadas. En el plano material, se reportó la destrucción o afectación severa de un mínimo de 250 edificios residenciales y comerciales.
Búsqueda contrarreloj y tensión en las calles
Las tareas de salvamento se desarrollan en un escenario de extrema complejidad. El gobierno habilitó una línea telefónica especial ligada al sistema estatal "VENApp" para centralizar los reportes de personas cuyo paradero se desconoce, instando a los familiares a realizar las denuncias de forma inmediata. “Estamos en una carrera denodada contra el tiempo para rescatarlos vivos”, enfatizó Jorge Rodríguez al pedir calma y unidad nacional a la población.
Sin embargo, la desesperación social comenzó a manifestarse con fuerza en La Guaira. Durante el jueves, y en paralelo a las más de 138 réplicas locales que continuaron sacudiendo la zona, se sucedieron escenas de tensión y saqueos. Decenas de personas irrumpieron en comercios y viviendas que habían quedado parcial o totalmente destruidas para abastecerse de alimentos, medicamentos, productos de higiene y electrodomésticos ante la parálisis de los servicios básicos.
Fuerte movilización de asistencia global
La gravedad de la tragedia motivó una rápida respuesta de la comunidad internacional, que ya comprometió recursos técnicos y financieros para asistir a la nación sudamericana:
Estados Unidos: El presidente Donald Trump manifestó a través de sus redes sociales que su país está "listo, dispuesto y capacitado" para colaborar. Washington anunció una partida de 150 millones de dólares para asistencia humanitaria y el envío de brigadas de rescate e ingenieros.
Europa: Francia dispuso el traslado de un equipo de 85 socorristas especializados en estructuras colapsadas, mientras que España ofreció el despliegue de 54 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Por su parte, el papa León XIV envió una ayuda inicial de 100.000 euros.
Organismos internacionales: Tanto la Unión Europea como la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas informaron que están completamente movilizadas. Asimismo, el Grupo del Banco Mundial ya evalúa los mecanismos de soporte técnico y coordinación financiera con el gobierno venezolano.
Apoyo regional: El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez Suárez, ratificó que sus Fuerzas Militares, la Policía y la Defensa Civil coordinan tareas junto a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para dar el auxilio inmediato que requiera el país vecino.
