La empresa Texei, uno de los símbolos de la ciudad luego de la privatización de YPF, atraviesa un momento económico dificilísimo. Perdió la mayoría de los contratos que tenía con YPF y no ingresó en la operatoria del transporte de arenas, por ejemplo; actualmente solo mantiene servicios con Pampa Energía que le complican sus costos operativos y el sostenimiento de la planta de personal. En este contexto, ya se registró un goteo de despidos, según diversas fuentes. (foto de archivo)
Texei nació como una empresa producto de la privatización de la petrolera estatal en la década del 90. Allí, las firmas de capital local y conformadas por exypefianos tuvieron una especie de incubadora. YPF las tenía en cuenta como parte de su aporte para mantener la paz social y con el fin de sostener una política de distribución de contratos equitativa para los negocios en ciudades profundamente ypefianas como Cutral Co y Plaza Huincul.
Si bien sobrevivieron a los 90 y en los 2000 ampliaron sus bases operativas y de negocios, desde la pandemia en 2020 perdieron sus contratos con YPF y ya no los pudieron recuperar.
En definitiva, en el cementerio de empresas de la comarca petrolera, están cavando una tumba más: la de Texei.
Obviamente, el directorio está buscando alternativas: una posible venta, la convocatoria de acreedores o, la opción ideal, un contrato que le permita sostenerse en actividad.
La caída de empresas locales se ha vuelto recurrente. Incluso algunas de las más sólidas y con larga trayectoria, como Peduzzi, afrontan cuadros complejos frente a firmas de otras provincias. Peduzzi, que es un ejemplo en materia de innovación, profesionalismo, calidad de servicio, inversión y pertenencia local, también vendría sufriendo esas consecuencias.
