
El Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) encendió las luces de alarma respecto al escenario hídrico de la provincia para los próximos meses. Si bien el organismo ratificó que en la actualidad no existen poblaciones civiles con desabastecimiento de agua potable, advirtió que la escasez de nieve compactada en las altas cumbres obligará a profundizar los planes de contingencia para evitar una crisis durante la temporada estival.
El factor climático y la dependencia del deshielo
La problemática actual fue analizada por Juan Vasallo, gerente general de Servicios del Interior de la entidad estatal, quien precisó que el foco de atención está puesto en aquellas comunidades que se abastecen de ríos de curso natural no regulados por diques o embalses. En estas zonas, la baja en los caudales ya demanda tareas de readecuación en los puntos de captación.
La dinámica de las cuencas: El funcionario aclaró que el inconveniente no radica en la frecuencia de los temporales invernales, sino en la consolidación de un manto níveo firme en las nacientes de las montañas. Esta reserva es la encargada de derretirse de forma paulatina durante el período de primavera y verano, garantizando el flujo de los ríos y la recarga de las napas subterráneas. Sin esa acumulación en las zonas altas, los niveles fluviales descienden críticamente afectando las tomas de agua.
Mapa de vulnerabilidad: las localidades más comprometidas
El mapa de riesgo elaborado por el EPAS ubica al norte neuquino como la región más desprotegida ante este fenómeno. Las localidades bajo monitoreo constante son:
Chos Malal, Andacollo, Huinganco y Las Ovejas: Sectores donde la escasez de lluvias y el bajo nivel de nieve acumulada ya muestran consecuencias en los arroyos locales.
Cutral Có y Plaza Huincul: En la comarca petrolera se ejecutan tareas preventivas específicas sobre la infraestructura de los acueductos Buena Esperanza y Barriales para optimizar la captación del recurso.
Gracias a la baja demanda característica de la temporada invernal, las redes de distribución funcionan hoy de manera regular, aunque el panorama podría tornarse complejo con la llegada de las altas temperaturas.
Plan de contingencia bajo la emergencia hídrica
Para mitigar el impacto, la provincia avanza en un paquete de obras civiles aprovechando los mecanismos ágiles que otorga el decreto de emergencia hídrica provincial. Las cuadrillas trabajan en:
El dragado y profundización de los lechos de los ríos.
La modificación y extensión de las cañerías de succión debido al cambio de rumbo de las corrientes hídricas bajas.
A diferencia del Área Metropolitana de Neuquén —que cuenta con el respaldo de grandes embalses reguladores—, los sistemas del interior sufren de forma directa la variabilidad climática. En este sentido, Vasallo garantizó que ante cualquier escenario de escasez extrema, se articularán medidas junto a las intendencias para que el agua de consumo humano tenga prioridad absoluta por sobre los canales destinados al riego productivo. Las próximas semanas de invierno serán cruciales para determinar la gravedad del escenario veraniego.
