En una exhibición de jerarquía y oportunismo, el equipo conducido por Eduardo Coudet se llevó tres puntos vitales del Cilindro al vencer 2-0 a Racing. El triunfo no solo le permite al "Millonario" consolidarse en los puestos de vanguardia, sino que funciona como la inyección anímica ideal para afrontar el próximo cruce contra Boca Juniors.
El quiebre del partido y las desatenciones defensivas
El encuentro fue parejo en su inicio, pero se rompió antes del descanso debido a las fallas conceptuales en la última línea del local. Sobre los 34 minutos, Facundo Colidio facturó tras una desatención de Marcos Rojo, quien tuvo una tarde para el olvido. Ese gol le permitió a River manejar los tiempos del partido con la tranquilidad de la ventaja, obligando a una "Academia" herida a adelantar líneas sin demasiadas ideas claras.
La tensión alcanzó su punto máximo en el complemento. El árbitro Sebastián Zunino, a instancias de la tecnología, determinó la expulsión de Rojo por una acción violenta contra Lucas Martínez
Quarta en el área. Con un hombre menos y el marcador en contra, el esquema de Racing se desmoronó por completo, dejando espacios que un equipo con la verticalidad de River no suele perdonar.
Cierre de lujo y panorama en la tabla
Cuando el partido ya se extinguía, Sebastián Driussi frotó la lámpara y sacó un remate de media distancia que se clavó en la red, liquidando cualquier esperanza de remontada para los de Avellaneda.
Con este 2-0, los de Núñez se establecen como escoltas inmediatos de Independiente Rivadavia en la Zona B, sumando 26 unidades y ratificando su candidatura al título.
Para Racing, el panorama es complejo: la derrota los deja fuera de los puestos de clasificación directa, con la urgencia de rearmarse rápidamente para su próximo compromiso ante Aldosivi. River, por su parte, sale de Avellaneda con el pecho inflado, sabiendo que llega al duelo contra su eterno rival en el punto más alto de su rendimiento colectivo.
