
A pesar de la sequía goleadora en el inicio del certamen, el "Toro" cuenta con el respaldo absoluto del cuerpo técnico por su desgaste y entrega. La inactividad previa de la "Araña" pesó en la decisión de Scaloni, pero el cierre del grupo será determinante.
Mientras la estructura principal de la Selección Argentina sale casi de memoria para los hinchas —con nombres inamovibles en el arco, la zaga central, el mediocampo y la zona de gestación—, la delantera central se mantiene como el único foco de debate abierto en el equipo de Lionel Scaloni. La gran incógnita sobre quién debe ser el centrodelantero titular sigue vigente, aunque, por el momento, la balanza se inclina a favor de Lautaro Martínez.
Esta abundancia de jerarquía en un solo puesto, lejos de ser el "lindo problema" que suele endilgarse a los entrenadores, genera cierto fastidio en el director técnico ante las recurrentes consultas de la prensa. Sin embargo, la realidad marca que el estratega albiceleste optó por el "Toro" para arrancar el torneo. Esta decisión estuvo fuertemente respaldada por su notable temporada en el Inter de Milán —donde anotó 22 goles en 41 partidos— y sus cinco tantos en siete presentaciones con la camiseta nacional durante el último año.
En contrapartida, una inoportuna lesión sufrida por Julián Álvarez en el cierre de la temporada con el Atlético de Madrid le quitó ritmo de juego al ex-River, factor que el cuerpo técnico consideró determinante para dejarlo inicialmente en el banco de suplentes.
El valor del "trabajo sucio" de Lautaro
Luego de las dos primeras jornadas de la fase de grupos, el cuerpo técnico liderado por Scaloni se mostró conforme con el rendimiento de Martínez. En el bando de los entrenadores valoran notablemente que el atacante "está haciendo el trabajo sucio", presionando y desgastando a los defensores rivales, a la espera de que se le presente una oportunidad limpia para convertir.
Si bien el delantero del Inter tuvo un debut irregular, en el segundo compromiso se lo vio sumamente comprometido con el juego, llegando incluso a generar la jugada del penal que posteriormente falló Lionel Messi. Por ahora, el pivoteo y la lucha constante le alcanzan para sostener la titularidad, beneficiado también por el hecho de que la "Araña" Álvarez no ha logrado ser tan determinante en los segundos tiempos como lo fue en el Mundial de Qatar, donde terminó arrebatándole el puesto.
La alternativa de ver a ambos atacantes compartiendo cancha de manera simultánea quedó prácticamente relegada a contextos muy específicos, como la ausencia de Messi o una urgencia extrema por buscar un resultado adverso.
Jordania: un banco de pruebas decisivo
El próximo encuentro ante Jordania asoma en el horizonte como un escenario estratégico fundamental. Aunque el partido carece de trascendencia numérica debido a que Argentina ya se encuentra clasificada y no pone en juego su liderazgo en la zona, sí tendrá un valor enorme de cara al futuro inmediato de los protagonistas.
Ante la paridad de condiciones, el cuerpo técnico utilizará este cierre de la fase de grupos para medir quién se acopla mejor al ritmo colectivo o quién logra romper la sequía goleadora primero. En definitiva, el rendimiento en este partido definirá quién saldrá desde el arranque el próximo 3 de julio, cuando la Albiceleste afronte los exigentes 16avos de final en la fase de eliminación directa.
