
Una de las firmas más emblemáticas del mercado de la encuadernación y la organización personal en Argentina cambia de manos para evitar su desaparición definitiva. Tras decretarse la quiebra de Russ SRL —la empresa fundada en 1946 que le dio vida a las famosas agendas—, el proceso de liquidación judicial de activos concluyó con la venta de la marca y de todo su remanente operativo a un nuevo jugador del sector papelero.
Las razones de la caída y el impacto en los trabajadores
La pyme, que llegó a sostener un catálogo de más de 1.500 modelos y récords de producción en décadas pasadas, arrastraba un severo desgaste financiero. El avance de la digitalización, la contracción del mercado interno y los coletazos de la pandemia terminaron por sepultar un intento de reestructuración que venía desde su concurso preventivo en 2019.
El cierre definitivo dejó un escenario complejo para sus antiguos dependientes:
Despidos masivos: La quiebra significó el cese de actividades y la desvinculación total de los 38 empleados que formaban parte de la última plantilla de la fábrica.
Recuperación parcial: El informe final de la sindicatura determinó que, tras descontar los costos del proceso judicial, quedaron disponibles $27,9 millones para el reparto de fondos.
Brecha salarial: Como las deudas acumuladas con el personal por sueldos e indemnizaciones alcanzaban los $106,1 millones, los trabajadores de la firma solo percibirán cerca del 30% del dinero que les correspondía por ley.
El plan de la nueva gestión: Rescatar la industria nacional
La compañía Papiens SRL, propietaria de la línea de artículos de papelería Paperland, fue la encargada de adjudicarse la totalidad del paquete liquidado por la Justicia. La transacción comercial se consolidó mediante un desembolso aproximado de $41,3 millones.
A cambio de esta inversión, la nueva dueña no solo tomó el control de los derechos de la marca Citanova, sino que también incorporó un lote clave para reactivar el negocio: vehículos, mobiliario corporativo, maquinaria industrial de última generación y un stock físico compuesto por 292.000 unidades (entre agendas terminadas, insumos intermedios, separadores y anillos de encuadernación).
Desde la conducción de Papiens SRL adelantaron que el propósito central es reabsorber la capacidad productiva de las instalaciones y volver a poner en marcha la fabricación de las agendas bajo estándares premium, buscando generar nuevos puestos de empleo y devolverle el dinamismo a una marca con ocho décadas de arraigo en los escritorios argentinos.
