
Un agente de la policía de la provincia de Santa Fe fue procesado con prisión preventiva tras ser denunciado por reiterados abusos sexuales en perjuicio de sus siete sobrinos, cuatro varones y tres mujeres. Las agresiones bajo investigación habrían comenzado a mediados de la década del 90 y se habrían prolongado de manera sistemática hasta el año 2014.
Al momento de su detención, el acusado —identificado como Ricardo ML— cumplía funciones de custodia y tareas administrativas dentro de los Tribunales de la capital provincial. La medida cautelar de detención fue dispuesta por el juez Nicolás Falkenberg, haciendo lugar al requerimiento formal presentado por los fiscales de la causa, Vivian Galeano y Ezequiel Hernández, quienes fundamentaron el pedido en la extrema gravedad de las imputaciones y en el rol público del acusado dentro del Poder Judicial.
Un modus operandi basado en el sometimiento psicológico
La reconstrucción efectuada por el Ministerio Público de la Acusación determinó que las víctimas, quienes son hermanos entre sí y actualmente alcanzaron la mayoría de edad, comenzaron a sufrir los ataques cuando se encontraban en su etapa de primera infancia.
Según precisó la fiscal Galeano, el imputado no recurría principalmente al empleo de la fuerza física directa, sino que estructuró un mecanismo de manipulación psicológica y confusión aprovechando los momentos en que los menores quedaban bajo su exclusiva responsabilidad. Las autoridades señalaron que el agresor se valía de incentivos como paseos y obsequios de juguetes para vulnerar el entorno de protección de los niños y asegurar su silencio durante dos décadas.
