
El Tribunal Oral Federal de la provincia fijó la pena para Walter Álvarez por el homicidio de Ivo Torres, un estudiante de 22 años. El uniformado desobedeció las órdenes de sus superiores y abrió fuego por la espalda durante una persecución en La Quiaca.
SAN SALVADOR DE JUJUY.– La Justicia Federal dio por concluido un juicio de alto impacto institucional en el norte argentino. Los magistrados Domingo Batule, Diego Matteucci y Alejandra Cataldi sentenciaron a 17 años de cárcel al gendarme Walter Álvarez, responsabilizándolo penalmente por la muerte de un joven de origen indígena en la frontera con Bolivia. La resolución se tomó bajo la carátula de homicidio con dolo eventual.
El veredicto final se conoció luego de que el pasado 8 de junio el tribunal declarara la culpabilidad del acusado, reservando la última audiencia exclusivamente para definir el monto del castigo. El Ministerio Público Fiscal había solicitado una condena de 18 años, la querella familiar pretendía 22 años, mientras que la defensa técnica buscaba el mínimo legal de 8 años.
Persecución y desobediencia letal
Los trágicos hechos ocurrieron el 6 de febrero de 2025 en el paraje limítrofe conocido como “Ladrillera”. La víctima, un estudiante de turismo de 22 años llamado Ivo Torres, cruzaba la frontera en moto de forma irregular transportando una mochila con 30 kilos de hojas de coca. Al notar su presencia, una patrulla del Escuadrón 21 de Gendarmería inició un seguimiento que se prolongó por seis minutos a lo largo de tres kilómetros.
La investigación liderada por el fiscal federal Federico Zurueta determinó que el operativo tuvo dos etapas clave:
Primer tramo: Álvarez efectuó tres disparos de advertencia, lo que motivó que su superior a cargo le ordenara explícitamente cesar el fuego.
Segundo tramo: El gendarme ignoró por completo la directiva de su superior y gatilló su arma reglamentaria seis veces más.
Dos de esos proyectiles alcanzaron a Torres a corta distancia mientras descendía hacia el lecho de un río. Mientras que una bala dio en su tobillo, la otra perforó el cargamento de la mochila, ingresó por la espalda de la víctima y le atravesó el pulmón, provocándole una hemorragia interna que causó su fallecimiento poco después.
Los argumentos de la condena
Durante el debate iniciado el 5 de mayo, la fiscalía desmontó la estrategia de la defensa, que intentaba catalogar el hecho como un "error impulsivo" o un exceso en el cumplimiento del deber. Zurueta demostró que Álvarez tenía 18 años de experiencia en la fuerza y una sólida formación en el uso de armamento: "Era un experto en el manejo de armas", sentenció el funcionario judicial.
Asimismo, se remarcó que el joven fallecido jamás representó un peligro para los uniformados ni para terceros en la zona desértica. Las pericias confirmaron que Torres estaba completamente desarmado y que en sus pertenencias solo llevaba los paquetes de coca, chocolates y golosinas.
Aunque la fiscalía y la querella presionaron originalmente para obtener una pena de prisión perpetua bajo los agravantes de abuso de funciones y alevosía, el tribunal resolvió por mayoría encuadrar el caso como un homicidio simple, resultando en la pena de 17 años de reclusión efectiva para el integrante de la fuerza de seguridad.
