La vicepresidenta aprovechó la despedida que Karina Milei le dedicó al exjefe de Gabinete para lanzar una irónica réplica en redes. El cruce expone el quiebre definitivo con la mesa chica de la Casa Rosada y el antecedente inmediato en Rosario.
La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete funcionó como el escenario para un nuevo capítulo en la interna que divide a la fórmula presidencial. Con un comentario cargado de sarcasmo, Victoria Villarruel volvió a exhibir públicamente su distanciamiento ideológico y personal tanto de Javier Milei como de su entorno de máxima confianza.
El detonante fue una publicación en la plataforma X realizada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. En ese texto, la hermana del jefe de Estado respaldó con vehemencia al funcionario saliente, definiéndolo como una persona "íntegra, valiosa y muy querida", al tiempo que elogió su "incansable trabajo" y una pasión por las consignas liberales "que pocas veces se ven".
Sin embargo, la sintonía oficialista se rompió cuando la titular del Senado intervino directamente en el posteo con una frase que sacudió el avispero político:
"Solo entré para leer los comentarios", disparó la vicepresidenta.
Un enfrentamiento con historia reciente
La ácida reacción de la presidenta de la Cámara Alta no es un hecho aislado, sino la continuidad de una serie de reproches públicos dirigidos hacia la figura de Adorni, a quien Villarruel ya venía cuestionando con dureza debido a las derivaciones de su frente judicial.
El cortocircuito más explícito se había producido pocos días antes en la provincia de Santa Fe. En el marco de las conmemoraciones por el Día de la Bandera en Rosario, la vicepresidenta asistió al Monumento Nacional por su cuenta, tras no haber sido incluida en la convocatoria protocolar del Gobierno. Desde allí, lanzó un dardo directo contra la línea flotante de la Jefatura de Ministros al sentenciar que no existía "nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni".
Aquella jornada en territorio rosarino ya había dejado en evidencia las posturas opuestas dentro del espacio gobernante. Mientras Villarruel marcaba sus críticas desde el llano, Javier Milei utilizaba el acto oficial para rodear de volumen político a su funcionario de confianza, incluyéndolo en la comitiva formal y dedicándole un efusivo abrazo ante las cámaras, un respaldo que finalmente no bastó para contener la crisis que terminó de estallar con su renuncia.
