El ecosistema de salud en Argentina enfrenta una encrucijada crítica. La Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) ha emitido una señal de alerta técnica: el modelo de sostenibilidad de las farmacias está al borde del quiebre. Lo que comenzó como un desfasaje financiero se ha transformado, a inicios de 2026, en una amenaza de desabastecimiento sistémico.
La anatomía del conflicto: ¿Por qué faltarían remedios?
El problema no reside en la producción industrial, sino en la ruptura del flujo de caja. El esquema actual obliga a los puntos de venta minoristas a actuar como financistas involuntarios de un sistema que no cumple con sus plazos.
·Deuda acumulada: Las farmacias arrastran facturaciones impagas desde diciembre por parte de obras sociales y empresas de medicina prepaga.
·Plazos insostenibles: Mientras que las droguerías exigen pagos en tiempos reducidos, los reintegros de las prestadoras de salud se han dilatado más allá de lo tolerable.
·Punto de saturación: Según Alejandra Gómez (COFA), las reservas y convenios especiales con laboratorios que permitieron amortiguar el impacto hasta ahora están agotados.
PAMI y la vulnerabilidad de los pacientes crónicos
El foco de mayor preocupación se sitúa en los afiliados al PAMI. Al representar el volumen más alto de consumo y tratamientos de larga duración, cualquier retraso en el cronograma de pagos de la obra social estatal impacta directamente en la capacidad de las farmacias de barrio para reponer inventario.
Consecuencia directa: Sin capital de giro para recomprar mercadería, las farmacias podrían verse obligadas a suspender la entrega de medicamentos específicos o, en el peor de los casos, dejar de aceptar ciertas obras sociales para evitar la quiebra.
Hacia una Mesa de Emergencia Sanitaria
La propuesta del sector no es solo un reclamo de pago, sino un llamado a la reestructuración del sistema de cobranzas. La COFA insta a las autoridades nacionales y a los actores privados a conformar una mesa técnica que permita sincronizar los pagos con los tiempos de reposición de las droguerías. Garantizar la liquidez necesaria para que el paciente no pierda el acceso al tratamiento en el mostrador y actualizar los convenios de acuerdo a la realidad económica actual para evitar que la cadena se corte en el eslabón más débil: la farmacia.
