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La emblemática fábrica Textilana atraviesa uno de sus momentos más críticos, con la producción totalmente paralizada y un horizonte laboral que se oscurece para sus trabajadores. El freno en las máquinas, que comenzó a fines del año pasado, ya afecta de manera directa a cerca de 235 empleados, quienes aguardan definiciones sobre la continuidad de sus puestos de trabajo en un contexto de consumo interno deprimido.


Una planta sin movimiento

La parálisis en el establecimiento marplatense se divide actualmente en dos realidades igualmente preocupantes:

·Suspensiones masivas: Un total de 175 operarios se encuentran licenciados de sus funciones, con una prórroga de esta medida que, por ahora, tiene como fecha límite el 31 de marzo.

·Presencialidad sin tareas: Otros 60 empleados continúan cumpliendo horario en la planta, aunque la dirección de la empresa no les asigna labores productivas, lo que alimenta los temores de un cese definitivo de actividades.

Desde la comisión interna, el referente Mauro Galván advirtió sobre la falta de canales de información claros por parte de la firma, señalando que la angustia crece ante la ausencia de un plan de reactivación.

Las causas: Desplome del mercado y falta de demanda

La justificación esgrimida por la compañía se centra en variables macroeconómicas. Según transmitieron a los representantes gremiales, la caída sostenida de las ventas y la inexistencia de indicios que apunten a una recuperación del consumo en el corto plazo han vuelto inviable la producción en los niveles actuales.

"La empresa sostiene que no hay señales de reactivación", explicaron las fuentes sindicales, subrayando que el stock acumulado y la baja demanda interna han dejado a la fábrica en un estado de latencia productiva.

El fantasma de la reforma laboral

A la crisis de producción se le suma un nuevo factor de inquietud en las asambleas de trabajadores: el impacto de la nueva legislación laboral. Existe un temor generalizado de que, si la situación deriva en despidos masivos o en el cierre total de la planta, las indemnizaciones se vean afectadas por las modificaciones legales recientemente aprobadas.

Mientras el mes de marzo avanza hacia su fecha límite, el conflicto en Textilana se convierte en un caso testigo de la delicada situación que atraviesa la industria manufacturera local, donde la inactividad prolongada pone en jaque el sustento de cientos de hogares marplatenses.