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El entorno personal de Javier Milei atraviesa una jornada de luto tras confirmarse el fallecimiento de Robert, uno de los mastines ingleses que convivía con el mandatario en la residencia oficial. El animal, que formaba parte del círculo más íntimo de afectos del jefe de Estado, no logró recuperarse de una compleja intervención quirúrgica a la que fue sometido recientemente.

Robert padecía una patología oncológica grave. Según trascendió, el can fue operado en un centro veterinario especializado de San Isidro para tratar un tumor. A pesar de que el procedimiento inicial fue exitoso, el cuadro se complicó durante el postoperatorio, desencadenando su deceso menos de dos días después de la cirugía.

El animal estaba por alcanzar los ocho años, una edad que, según expertos en biotecnología, suele representar un umbral crítico para ejemplares nacidos mediante procesos de clonación.
Para el Presidente, Robert no era simplemente un animal de compañía. En diversas declaraciones, Milei le asignó una función mística y protectora, describiéndolo como su "baluarte emocional" y el encargado de brindarle fortaleza en momentos de dificultad.

Su nombre era un tributo académico a Robert Lucas, el economista Nobel y referente de la teoría de las expectativas racionales, siguiendo la tradición del mandatario de bautizar a sus canes con nombres de figuras del pensamiento liberal.

La historia de Robert se remonta a 2017, tras la muerte de Conan, el mastín original que acompañó a Milei desde 2004. Ante aquella pérdida, el entonces economista optó por un procedimiento de clonación en Estados Unidos, del cual nacieron los ejemplares que hoy habitan Olivos.

·Origen: Los clones llegaron a Argentina en 2018.

·Sucesión: Ante el avanzado estado de salud de sus perros actuales, en 2025 el mandatario ya habría iniciado un nuevo proceso para asegurar la descendencia de su linaje canino con la llegada de "Junior".