El 2 de mayo de 1982, a las 16:02, el crucero argentino fue atacado por el submarino nuclear HMS Conqueror. En apenas una hora, el gigante de acero se sumergió en las frías aguas del Atlántico Sur, llevándose consigo la vida de 323 héroes y dejando una herida abierta en el corazón de la Patria.
Hoy se cumplen 44 años de uno de los episodios más trágicos y dolorosos de la Guerra de Malvinas. Aquel domingo de 1982, el ARA General Belgrano navegaba fuera de la zona de exclusión cuando el destino de sus 1.093 tripulantes cambió para siempre tras el impacto de los torpedos británicos.
Cronología de una tragedia naval
El acecho del submarino nuclear HMS Conqueror se había mantenido en silencio desde el día anterior, pero fue minutos antes de las 16:00 cuando recibió la orden de ataque. A tan solo 5 kilómetros de distancia, el primer torpedo impactó directamente en la sala de máquinas, provocando un apagón total y la pérdida de la mayor cantidad de vidas de manera instantánea.
Segundos después, un segundo impacto destrozó la proa, acelerando la inclinación del buque y sentenciando su final. Sin energía eléctrica, con la red de parlantes inutilizada y bajo una densa mezcla de humo y agua, la tripulación inició una evacuación heroica guiada apenas por megáfonos de mano y gritos que se multiplicaban en la cubierta.
"Abandonar el buque": la orden final
A las 16:23, ante la inminencia del naufragio y tras un breve momento en que el barco pareció estabilizarse, el Capitán Héctor Bonzo dio la orden definitiva. El abandono se realizó en medio del caos propio de la emergencia: algunas balsas partieron sobrecargadas, mientras que otras lo hacían casi vacías, enfrentando el mar gélido y las ráfagas de viento.
Hacia las 16:50, el Belgrano desapareció de la superficie, descendiendo hasta los 4.200 metros de profundidad en la cuenca de Los Yaganes. Se convirtió así en el único buque en la historia en ser hundido por un submarino nuclear durante un conflicto bélico.
Un legado que permanece
El saldo del ataque fue devastador: 323 fallecidos, lo que representó casi la mitad de las bajas totales de Argentina durante los 74 días que duró la contienda.
A más de cuatro décadas de aquel suceso, el hundimiento del Belgrano no solo es recordado como la mayor tragedia naval de la Armada Argentina, sino como el máximo símbolo del sacrificio y la entrega de los marinos que hoy custodian, desde el fondo del mar, la soberanía nacional. Honor y gloria eterna a sus tripulantes.
¿Y la Zona de Exclusión?
En la guerra no vale todo, pero desde Londres demostraron la hipocresía y la impunidad que tienen, rompiendo en menos de 72 horas las reglas por ellos establecidas. El 30 de abril de 1982 había entrado en vigor la Zona de Exclusión Total, con un radio de 200 millas alrededor de las islas Malvinas, lo cual fue impuesto por los ingleses.
El Comodoro (R) VGM Rubén Moro nos aclaró: “La guerra de Malvinas no fue una guerra declarada en forma oficial por ninguno de los dos participantes, pero normalmente esto ocurre para evitar complicaciones jurídicas ulteriores, de cualquier forma se deben aplicar las normas establecidas por la Convención de Ginebra, que establece una cantidad de medidas humanitarias para evitar que ocurran barbaridades; porque la guerra es el acto más emotivo que puede existir en la humanidad, allí se desatan emociones y pasiones que es necesario que de alguna forma estén regidas por algún documento jurídico aceptado por las naciones que es la convención de Ginebra .”
En oportunidad de entrevistar al Dr. Pablo Baccaro, abogado de los Caídos del Crucero General Belgrano y autor de “Fuego 6, 1, 2”, éste nos dijo: “Las reglas de empeñamiento establecidas por Gran Bretaña al momento en que el Belgrano es detectado por el Conqueror, establecían que los submarinos estaban habilitados para usar la fuerza en su propia defensa y para atacar aquellas naves que se encontraran en la Zona de Exclusión. Lo interesante es que estas reglas de empeñamiento coincidían con la posición que la propia Gran Bretaña había adoptado frente a la crisis, en aspectos que son muy relevantes al Derecho Internacional. Según esta posición, usaría la fuerza estrictamente necesaria para retomar las Islas. Precisamente esto explica la razón para determinar una Zona de Exclusión. Las hostilidades se confinan dentro de la misma, ya que los objetivos de la campaña militar están situados exclusivamente en esa área.”
¿Un crimen de guerra?
El crucero General Belgrano navegaba rumbo al continente y no representaba ningún tipo de amenaza para los británicos, además navegaba fuera de la Zona de Exclusión, esa que habían impuesto los británicos, entonces ¿el ataque al crucero ARA General Belgrano fue un crimen de guerra?
El licenciado en relaciones exteriores y geógrafo, David Pellicer, nos dijo: “Tajantemente sí. Acá disiento con el Capitán Bonzo (capitán del crucero ARA General Belgrano), que lo invité a la Universidad Católica para disertar sobre los sucesos del crucero General Belgrano, y luego a los tres días se produce su lamentable deceso. Pero hablé mucho con él, el mantenía que si a la Armada Argentina le hubiera tocado la misma situación ellos hubieran hecho lo mismo. Me remito a los hechos históricos, hay una Zona de Exclusión marítima que impone el Reino Unido en 1982 de 200 millas, es decir, cualquier buque, barco, submarino que fuese argentino y no tenía autorización británica iba a ser hundido. En consecuencia el General Belgrano está en operaciones, está auxiliando a otras naves -era un viejo barco llamado Fenix, comprado en Estados Unidos y que actúa en la segunda Guerra Mundial-, pero estaba en una situación pasiva, fuera de la Zona de Exclusión. En consecuencia, si ellos auto-impusieron una Zona de Exclusión e incumplieron esa misma norma es un doble crimen de guerra; en definitiva esto es algo que existe en el establishment intelectual británico, pero solapado porque allá los trapos sucios se lavan muy poco y en cierto círculos. Digamos que no hay una autocrítica feroz pero sí en ciertos círculos intelectuales se sabe que el hundimiento del crucero General Belgrano fue un crimen de guerra y esto no tiene discusión. Insisto, dentro de Argentina algunos no le dan tanta importancia”.
