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En medio de la fractura con el club de Núñez, el presidente de la AFA encabezó un masivo acto en Córdoba donde anunció mejoras económicas para el ascenso y el lanzamiento de una nueva plataforma digital.

La tensión entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y River Plate sumó un nuevo capítulo de alto voltaje. Luego de que la institución de Núñez anunciara su decisión de no participar más en las reuniones del Comité Ejecutivo, alegando una falta de "garantías procedimentales" y cuestionando la transparencia en la toma de decisiones, la respuesta de Claudio "Chiqui" Tapia no se hizo esperar.

Desde Córdoba, donde el dirigente buscó dar una muestra de fortaleza política, minimizó la salida del club presidido por Jorge Brito: “Cuando nosotros asumimos, River no estaba en el Comité. Ni River ni San Lorenzo de Almagro. Había cinco equipos que no formaban parte”, disparó Tapia, recordando épocas pasadas para dar a entender que la estructura de la AFA puede funcionar sin la presencia activa de los "grandes".

El foco en el federalismo

Mientras River se aleja denunciando procesos poco claros, Tapia se rodeó de su base de poder más leal: el interior. En el marco del tercer Encuentro de Dirigentes del Interior, el titular de la calle Viamonte reunió a más de 4 mil representantes de ligas y clubes de todo el país en el estadio de Instituto.

Acompañado por el tesorero Pablo Toviggino, el mandatario aprovechó el estrado para enviar un mensaje de unidad federal y realizó anuncios clave para el sector:
Igualdad de ingresos: Los clubes del Federal A pasarán a percibir el mismo canon que los de la B Metropolitana.

Nueva tecnología: Se anunció el lanzamiento de LPF Play, una plataforma que centralizará las transmisiones de fútbol femenino, futsal y categorías del ascenso y el interior.

"Nuestro objetivo sigue siendo federalizar el fútbol argentino", remarcó Tapia, reforzando el rol social de los clubes en un contexto de paro que todavía mantiene en vilo a la actividad.

Un escenario de incertidumbre

La postura de River marca una grieta profunda en el corazón de la dirigencia del fútbol argentino. Al acusar la inexistencia de "procesos claros y previsibles", el club rompe lanzas con la conducción actual, justo cuando Tapia busca consolidar su gestión mediante el respaldo masivo de las ligas regionales.

Por ahora, el Comité Ejecutivo seguirá sesionando sin la silla de River, en un juego de ajedrez político donde el "Chiqui" apuesta a la territorialidad para contrarrestar el peso de los nombres propios de la capital.