El equipo del Ruso Zielinski no pudo aprovechar la habilitación total de su estadio y tropezó en un duelo clave. Zelarayán descontó para el local, pero la figura de Cambeses —que le tapó un penal a Uvita Fernández— y los goles de Adrián Fernández y Di Cesare le dieron el triunfo a los de Avellaneda.

CÓRDOBA – La fiesta en el Julio César Villagra no pudo ser completa. Tras una semana de incertidumbre administrativa, donde la apelación del club logró revertir la clausura y habilitar el Gigante en su totalidad, el fútbol volvió a Alberdi. Sin embargo, la alegría en las tribunas no se trasladó al marcador: Belgrano cayó 2 a 1 frente a Racing por la fecha 12 del Grupo B.

El conjunto dirigido por Ricardo Zielinski llegaba con la misión de pasar la página tras el pálido empate en el clásico ante Talleres. Una victoria lo hubiera catapultado a lo más alto de la zona, pero la irregularidad y la falta de puntería terminaron pasándole factura ante un Racing que fue práctico y efectivo.
Un trámite esquivo y un penal clave

La "Academia" golpeó en los momentos justos. Adrián Fernández y el defensor Marco Di Cesare pusieron en ventaja a la visita, aprovechando las desatenciones defensivas del local. Belgrano reaccionó de la mano de su ídolo, el "Chino" Zelarayán, quien marcó el descuento y encendió la ilusión de la remontada.

El momento de mayor tensión llegó cuando el "Pirata" tuvo la oportunidad de igualar desde los doce pasos. "Uvita" Fernández se hizo cargo de la ejecución, pero se topó con una respuesta fenomenal de Facundo Cambeses, quien adivinó la intención y sostuvo la ventaja para los de Avellaneda.

"Necesitábamos la victoria para treparnos arriba, pero desperdiciamos chances nítidas. En este nivel, si no las metés, lo pagás caro", se escuchó en los pasillos de un vestuario local que masticaba bronca.

Panorama complicado

Con este resultado, Belgrano pierde una oportunidad de oro para afianzarse en los puestos de vanguardia del Grupo B del Torneo Apertura. Ahora, el "Ruso" deberá trabajar en la contundencia de un equipo que genera, pero que se fue con las manos vacías ante su gente.