El tradicional kiosco de barrio atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. Según un relevamiento reciente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), la recesión económica está provocando el cierre definitivo de aproximadamente 50 locales cada 24 horas en todo el territorio nacional. Esta cifra no solo refleja la caída de la actividad, sino que pone en jaque la supervivencia de un sector que se declara en "peligro de extinción".
Las causas del "persianazo" masivo
El informe gremial identifica una combinación de factores que han vuelto insostenible la rentabilidad del negocio:
·Derrumbe del consumo: Se registra una fuerte contracción en la demanda de artículos clave como golosinas, bebidas y cigarrillos, productos que históricamente sostuvieron la facturación diaria.
·Costos fijos en alza: El incremento desmedido en los alquileres y las tarifas de servicios públicos ha pulverizado los márgenes de ganancia.
·Pérdida de poder adquisitivo: La crisis golpea directamente al "bolsillo popular", alejando a los clientes de las compras de productos no esenciales.
El fin del "kiosquero histórico"
Desde la UKRA destacan una transformación dolorosa en la identidad del rubro. Aquel comerciante que antes lograba mantener un buen estándar de vida gracias a su trabajo, hoy se encuentra en un proceso de "desintegración" económica, ganando cada vez menos y viéndose forzado a buscar empleos alternativos para subsistir.
Este fenómeno marca un cambio drástico en el paisaje urbano de las provincias, donde el modelo de negocio tradicional se encuentra bajo una presión financiera sin precedentes.
