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La negociación para evitar el cierre definitivo de la histórica fabricante de neumáticos Fate entró en un complejo cuarto intermedio. Tras una audiencia virtual convocada por la Secretaría de Trabajo, la empresa y el sindicato SUTNA no lograron acercar posiciones, lo que mantiene en vilo a más de 900 familias.
El nudo del conflicto: Toma vs. Reactivación

A pesar de que el Ministerio de Capital Humano dictó la conciliación obligatoria, la producción en la planta de San Fernando continúa detenida. La parálisis responde a un enfrentamiento de posturas irreconciliables:

·La empresa: La firma, propiedad del grupo Madanes Quintanilla, condiciona cualquier reinicio de tareas a que el gremio abandone las instalaciones. Sostienen que no hay garantías operativas mientras se mantenga la permanencia en los sectores de trabajo.

·El sindicato: Bajo el liderazgo de Alejandro Crespo, el SUTNA mantiene la ocupación de la fábrica como medida de resistencia. Argumentan que la permanencia es la única garantía para evitar el desmantelamiento de las máquinas y asegurar la continuidad de los puestos laborales.

El rol del Estado y los próximos pasos

Desde la cartera que dirige Julio Cordero informaron que se continuará promoviendo el diálogo en resguardo de la actividad productiva. Sin embargo, ante el fracaso del primer encuentro, se fijó una nueva cita para el miércoles 4 de marzo a las 11:00 hs.

Hasta esa fecha, el clima en los alrededores de la fábrica seguirá siendo de alta tensión. El Gobierno busca evitar que el cierre de Fate se convierta en un caso testigo de la desindustrialización en el sector, mientras los trabajadores exigen soluciones que excedan el mero cumplimiento formal de la normativa laboral.