Las arcas provinciales enfrentan un escenario crítico. Durante el mes de febrero, la recaudación fiscal totalizó $16,2 billones, lo que representa una caída real del 9% al descontar el efecto de la inflación. Este resultado marca el séptimo retroceso consecutivo y enciende las alarmas en el interior del país, ya que la fuerte baja en los impuestos que se reparten —como el IVA— impacta de lleno en los recursos que la Nación transfiere a las provincias.
El IVA y Ganancias: los pilares de la coparticipación en rojo
La debilidad del consumo interno y la actividad económica golpearon los tributos que sostienen el federalismo fiscal. Según el informe de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y el análisis del IARAF, los números muestran un retroceso preocupante:
·IVA: El impuesto más vinculado al consumo sufrió un derrumbe real del 13,7%. La facturación en el mercado interno no logró seguirle el ritmo a la inflación, lo que reduce automáticamente la masa de fondos coparticipables.
·Ganancias: Registró una baja real del 1,3%. A pesar del aumento en los anticipos que pagan las sociedades, la actualización de escalas y deducciones diluyó el ingreso, afectando la torta de recursos que se distribuye a las gobernaciones.
·Impuesto al Cheque: Cayó un 7,7% real, dato que refleja la parálisis de las transacciones bancarias y la actividad comercial.
El desplome del comercio exterior
Uno de los puntos más críticos del reporte fue el comportamiento de los tributos aduaneros. Las retenciones a las exportaciones se hundieron un 40% en términos reales, debido a la política de reducción de alícuotas para el sector agroindustrial. Por su parte, los aranceles a la importación retrocedieron un 26,7%, afectados por una menor base de comparación y la desaceleración de las compras externas.
La excepción: el combustible como único sostén
En un mapa de ingresos predominantemente negativo, el Impuesto a los Combustibles fue el único que mostró signo positivo, con un crecimiento real del 18,8%. Esta mejora no responde a un mayor consumo, sino a la decisión del Gobierno nacional de actualizar sistemáticamente el monto fijo del gravamen para apuntalar los ingresos del fisco.
El acumulado de los primeros dos meses de 2026 arroja una caída tributaria total del 8,7%. Si se excluyen los impuestos al comercio exterior, la baja real es del 7%, lo que evidencia un enfriamiento persistente de la economía doméstica. Para las provincias, este inicio de año representa un desafío financiero mayor, ya que deben gestionar sus presupuestos con una coparticipación que, mes a mes, pierde poder adquisitivo frente a los costos operativos crecientes.
