Kopelco S.A., un gigante de la salud sexual y la industria textil en Argentina, redujo drásticamente su estructura operativa. La caída del consumo interno y la presión de las importaciones chinas llevaron a la firma a un "jaque" productivo.
La parálisis del consumo y la apertura comercial están reconfigurando el mapa industrial argentino, y esta vez el impacto golpeó el corazón de una marca emblemática. Kopelco S.A., la firma detrás de los preservativos Tulipán, ejecutó un recorte masivo que dejó fuera de la compañía a 220 empleados, reduciendo su fuerza laboral de 355 a apenas 135 operarios.
Un modelo de diversificación bajo fuego
Aunque el gran público asocia a Kopelco con la salud sexual, la empresa sostiene plantas en San Martín (Buenos Aires) y San Luis donde produce desde hilados de látex hasta elásticos para lencería. Es precisamente este último segmento, vinculado al sector textil, el que hoy arrastra los peores números.
Felipe Kopelowicz, gerente general de la empresa, describió el panorama actual como un "escenario de incertidumbre total". La combinación de dos factores resultó letal para la rentabilidad de la firma:
Derrumbe del poder adquisitivo: Una retracción en las ventas que, en ciertos rubros, alcanzó el 50%.
Competencia asimétrica: El ingreso de productos terminados e insumos desde China que, según la empresa, vuelve inviable la fabricación local de elásticos y puntillas.
El fin de una era en la prevención estatal
Kopelco, fundada a fines de la década de los 80, no es un jugador menor: ostenta cerca del 40% del mercado local de profilácticos. Durante años, la firma fue un aliado estratégico del Estado Nacional, funcionando como el principal proveedor para las campañas públicas de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Hoy, esa relación y el volumen de producción que conllevaba parecen haber quedado en pausa.
Falta de interlocución oficial
Más allá de las cifras, el malestar de la dirección de la compañía apunta a la ausencia de canales de diálogo con las autoridades nacionales. Kopelowicz fue contundente al señalar que no ha habido contacto con las cámaras del sector para analizar la crisis manufacturera.
"No sabemos cuál es el piso de esta caída", confesó el empresario, graficando la desorientación de un sector que, tras décadas de historia, se encuentra en una encrucijada de supervivencia ante un modelo que prioriza la importación sobre la manufactura nacional de alto componente laboral.
