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El escenario financiero de las provincias argentinas ha ingresado en una zona crítica debido a la creciente dificultad para dar respuesta a las demandas salariales del sector público.


Ante este panorama, diversos mandatarios regionales han comenzado a evaluar de manera reservada la posibilidad de proponer un nuevo pacto fiscal con la administración central de cara al año 2026.


La intención de los gobernadores radica en establecer un esquema coordinado que permita reducir la presión tributaria en todos los niveles del Estado, poniendo bajo revisión gravámenes de alto impacto como Ingresos Brutos a nivel local, o el Impuesto al Cheque y las retenciones a las exportaciones en el plano nacional.

Sin embargo, esta iniciativa encuentra una fuerte resistencia en la Casa Rosada.

Desde el Poder Ejecutivo sostienen que no existe margen político ni económico para avanzar en un acuerdo de estas características, argumentando que el esfuerzo principal del ajuste ya fue realizado por el Estado Nacional.

Las autoridades nacionales subrayan que, mientras el gobierno central redujo drásticamente sus gastos desde 2023, las estructuras administrativas provinciales y municipales no han mostrado modificaciones significativas en su nivel de erogaciones.

Además, el oficialismo recuerda con malestar que una propuesta previa de alivio fiscal para empresas fue rechazada meses atrás por las propias jurisdicciones debido a la falta de compensaciones inmediatas.

La urgencia de las provincias se ve alimentada por una conflictividad social que ya se manifiesta en las calles.

Casos recientes en distritos como Santa Fe y Jujuy, donde las fuerzas policiales y otros sectores estatales lograron acuerdos de recomposición salarial, han encendido las alarmas sobre un posible efecto dominó en el resto del país.

El desfasaje financiero queda expuesto en los datos del Instituto Argentina Grande, que estima una pérdida acumulada de recursos nacionales para las provincias cercana a los 15,3 billones de pesos entre 2024 y 2026 en comparación con los niveles de 2023.

Esta caída responde tanto a la menor recaudación por coparticipación como a la eliminación de las transferencias no automáticas, con la única excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, beneficiada por resoluciones judiciales.

En paralelo a la negativa de auxiliar financieramente a las gobernaciones, el universo libertario ha lanzado una ofensiva para reducir impuestos desde los legislativos locales.

Estas iniciativas incluyen proyectos para eliminar tasas municipales en territorio bonaerense y tributos vehiculares en la Capital Federal, bajo la premisa de que el alivio fiscal debe ser el motor de la inversión privada.

Para coordinar esta estrategia en el interior del país, el think tank Fundación Faro ha puesto en marcha un consejo de referentes provinciales cuya misión será auditar y promover reformas liberales en cada municipio, profundizando la presión sobre los mandatarios para que achiquen sus estructuras en lugar de solicitar nuevos acuerdos impositivos con la Nación.