En un escenario de retracción de ventas, el sector comercial enfrenta una nueva presión sobre los precios. Las grandes cadenas y mayoristas comenzaron a recibir listas de proveedores con remarcaciones que oscilan entre el 2% y el 9%, ajustes que impactarán de lleno en las góndolas entre marzo y abril.
Versiones cruzadas sobre el origen de las subas
El motivo de estos incrementos genera controversia entre los distintos actores del mercado:
Los proveedores argumentan que los precios estaban rezagados y que necesitan recomponer márgenes de ganancia que no se actualizaban hace tiempo. Desestiman que el conflicto bélico en Medio Oriente sea un factor determinante en esta etapa.
Los distribuidores (CADAM) atribuyen las subas principalmente al encarecimiento de la logística, arrastrada por los recientes aumentos en los combustibles.
Los incrementos se sienten con mayor fuerza en productos de limpieza, lácteos (especialmente quesos), bebidas alcohólicas, yerba mate y aderezos.
El rechazo de los almaceneros
La Confederación General Almacenera marcó una fuerte postura contra lo que consideran "aumentos abusivos". A través de un comunicado, la entidad expresó su malestar con los formadores de precios y cuestionó la incidencia real del combustible en el costo final de los alimentos de la canasta básica.
Como estrategia de resistencia, instaron a sus asociados a no convalidar las nuevas listas si presentan aumentos exagerados y sustituir productos de grandes marcas por opciones de Pymes regionales, que suelen mostrarse más sensibles a la situación económica de los hogares argentinos.
Estas remarcaciones se producen tras conocerse los datos del Indec, que ubicaron la inflación de febrero en un 2,9%. Con un acumulado del 5,9% en el primer bimestre y una variación interanual del 33,1%, la brecha entre los ingresos y el costo de vida sigue ensanchándose, profundizando la crisis de ventas que atraviesa el sector minorista.
