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La caída de los ingresos públicos encadena ocho meses de retroceso real. El parate del consumo, la baja de retenciones y la crisis del empleo formal configuran un escenario crítico que ya golpea las arcas de las provincias.

El plan económico del gobierno de Javier Milei enfrenta un desafío central: la sostenibilidad de los ingresos. Durante el primer trimestre de 2026, la recaudación fiscal sufrió una contracción real del 7,5% en comparación con el mismo período del año anterior. Traducido a valores actuales, esto representa una pérdida de $4,2 billones para el Tesoro Nacional, según un informe detallado del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Marzo consolidó esta tendencia negativa con una baja real del 4,5%, marcando el octavo mes consecutivo de caída. Si bien la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó ingresos por $16,07 billones, este incremento nominal del 26,2% quedó muy por debajo de la inflación del periodo, estimada en un 37,5%.

Los tres frentes de la caída: Comercio, Consumo y Salarios

La erosión de los recursos tributarios no es uniforme, sino que responde a factores específicos de la dinámica económica actual:

1.Freno al Comercio Exterior: Es el sector más afectado. Los derechos de exportación (retenciones) se desplomaron un 35,3%. Esta cifra se explica por la eliminación de la carga impositiva al sector agropecuario y la caída en los reintegros. Por su parte, los derechos de importación bajaron un 11,8%, reflejo de una menor actividad comercial externa.

2.Crisis del Consumo: El IVA neto registró una baja real del 2,6%. El dato coincide con informes privados que señalan cinco meses de retroceso ininterrumpido en el consumo, con una caída del 4,7% en el volumen de productos que los argentinos llevan a sus hogares.

3.Impacto en Seguridad Social y Ganancias: Los aportes y contribuciones a la seguridad social descendieron un 2,8%, afectados directamente por la pérdida de poder adquisitivo del salario y la destrucción de empleo formal. En tanto, el Impuesto a las Ganancias —que representa el 16,2% de la torta tributaria— cayó un 11,3%, influido también por cambios técnicos en el esquema de anticipos de las empresas.

Como contrapartida, los únicos tributos que mostraron números verdes fueron el Impuesto a los Combustibles (+35,3%) y Créditos y Débitos (+4,7%), impulsados principalmente por las actualizaciones de tasas y precios.

Provincias en jaque: Peor que en la pandemia

El desplome de la recaudación nacional tiene un efecto dominó sobre las jurisdicciones provinciales. Dado que el IVA y Ganancias son los pilares de la coparticipación, las transferencias a las provincias cayeron un 6,4% en el primer trimestre.

De acuerdo con la consultora Politikón, los recursos que recibieron las 24 jurisdicciones son incluso inferiores a los registrados en 2020, durante el pico de la pandemia de COVID-19. Mientras que en aquel entonces se percibieron $17 billones de pesos constantes, hoy esa cifra bajó a $16,86 billones.

Tensión social en aumento

Este estrangulamiento financiero de las cajas provinciales ha disparado la conflictividad laboral. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), se contabilizaron 92 conflictos laborales en lo que va del año, la mayoría vinculados a reclamos salariales que las provincias no logran costear. Del total de estos conflictos, el 80% continúa vigente, configurando un clima de tensión que amenaza con profundizarse si la recaudación no encuentra un piso en el corto plazo.