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El mapa productivo argentino de electrodomésticos y electrónica atraviesa una transformación drástica debido a la apertura comercial y el desplome del consumo. La tendencia actual muestra un desplazamiento de la manufactura nacional hacia un esquema de importación de productos terminados, principalmente desde Asia, lo que pone en jaque la continuidad de plantas emblemáticas y miles de puestos de trabajo.


El caso Electrolux y el fin de las heladeras nacionales

La firma Electrolux, a través de su fabricante Frimetal, representa uno de los ajustes más severos del sector. En lo que va del año, la compañía redujo drásticamente su plantilla, pasando de 750 a solo 150 operarios en funciones.

·Cese de producción: La empresa puso fin a la fabricación local de las heladeras Gafa.

·Nueva estrategia: Los pocos trabajadores que permanecen en planta se centran exclusivamente en lavarropas y freezers, mientras que el resto del catálogo se cubrirá con mercadería importada de China.

·Éxodo laboral: Un plan de retiros voluntarios en marzo superó las expectativas de la firma, con 130 empleados que optaron por salir ante la incertidumbre de futuras reformas laborales.

El efecto dominó en el sector

El escenario de "tormenta perfecta" —baja capacidad de compra interna y mayor ingreso de productos del exterior— afecta a diversas compañías de renombre:

·BGH (Tierra del Fuego): Paralizará sus actividades en Río Grande durante al menos un mes y medio a partir de julio, afectando a unos 1.600 empleos entre directos e indirectos.

·Peabody (Goldmund SA): La empresa decidió trasladar su eje de producción regional a Paraguay. Su titular, Dante Choi, argumentó que los costos competitivos y el apoyo oficial en el país vecino hacen inviable sostener la fabricación en Argentina.

·Otras firmas afectadas: Empresas como Whirlpool, Aires del Sur y Neba también han implementado suspensiones o reducciones de personal ante el avance de los productos importados.

Un futuro desindustrializado

El sector se enfrenta a un interrogante complejo sobre la generación de empleo alternativo ante el cierre de líneas de montaje. Para referentes de la industria, como el dueño de Peabody, el modelo actual ha convertido a la fabricación nacional en la "gran perdedora", señalando una falta de control estatal sobre la calidad de lo que ingresa del exterior y un pesimismo rotundo sobre el retorno de la inversión productiva en el país.