El flujo de recursos no automáticos desde la Casa Rosada hacia las jurisdicciones provinciales registró en abril una de las contracciones más severas de las últimas dos décadas. Según datos de la consultora Politikon Chaco, los envíos sumaron $154.643 millones, lo que representa una caída real del 53% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este desempeño se posiciona como el segundo peor registro para un mes de abril desde 2005.
Concentración de recursos y programas clave
El reporte revela que la distribución de fondos se concentró de manera pronunciada en apenas cuatro programas, que explicaron el 83% del total enviado:
·Aportes del Tesoro Nacional (ATN): Representaron el 30% de los fondos ($47.000 millones), aunque solo fueron destinados a nueve provincias.
·Jornada Extendida: Este programa de educación concentró el 23% de las transferencias ($35.000 millones).
·Comedores Escolares: Recibieron $27.000 millones durante el período.
·Cajas Previsionales: Los giros para cubrir déficits previsionales provinciales alcanzaron los $20.000 millones.
El restante 17% se diluyó en una multiplicidad de partidas menores, evidenciando una fuerte poda en diversas políticas públicas.
El mapa de la desigualdad en el reparto
La distribución geográfica de los recursos mostró brechas significativas entre los distritos, consolidando la discrecionalidad del sistema:
·Líderes en recepción: La Provincia de Buenos Aires encabezó la lista con $39.708 millones (25,7% del total), seguida por Entre Ríos ($13.836 millones) y Chaco ($10.605 millones).
·Zonas relegadas: En el otro extremo, tres provincias patagónicas —Tierra del Fuego, Chubut y Santa Cruz— recibieron en conjunto apenas el 0,5% de los fondos totales, con montos individuales inferiores a los $400 millones.
Balance del primer cuatrimestre
El acumulado entre enero y abril de 2026 profundiza la tendencia de ajuste, con transferencias totales por $431.024 millones. Esto implica una retracción real del 57,2% frente al primer cuatrimestre de 2025, marcando uno de los inicios de año más austeros en más de 20 años.
Esta dinámica no solo acentúa las asimetrías territoriales, sino que también genera incertidumbre sobre el sostenimiento de programas esenciales en las provincias que cuentan con menor respaldo financiero por parte de la Nación.
