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Tras una década de evadir a la justicia, Maykol Rodrigo Challapa, un hombre de 35 años de nacionalidad boliviana, fue localizado y capturado por la Gendarmería Nacional en la provincia de Santa Fe.

El detenido enfrentaba un pedido de captura internacional desde febrero de 2015, acusado de liderar una red de explotación laboral y abuso sexual contra una adolescente en la ciudad cordobesa de San Francisco

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El engaño y el "infierno" en Córdoba

La historia se remonta a 2014, cuando Challapa y su pareja, Marleni Mamani Cussi, captaron a la víctima en Oruro, Bolivia. Bajo la falsa promesa de un empleo digno, trajeron a la joven (que entonces tenía 17 años) a la Argentina, utilizando el documento de identidad de su hermana gemela para cruzar la frontera ilegalmente.

Una vez instalada en San Francisco, la realidad fue devastadora. La menor fue obligada a trabajar jornadas extenuantes sin paga en un comercio textil de la calle Iturraspe, además de realizar tareas domésticas sin descanso. Según el expediente judicial, la víctima vivía en condiciones de esclavitud moderna: se le negaba la alimentación adecuada, no recibía atención médica y se le prohibía cualquier contacto con el exterior, incluida su propia familia. A este calvario se sumaron las denuncias por abusos sexuales reiterados cometidos por Challapa.

El quiebre del silencio y la persecución

El caso salió a la luz en 2015, cuando la joven logró contactar a una conocida a través de Facebook y confesó que prefería morir antes que seguir viviendo así. Tras un allanamiento, la pareja de Challapa fue detenida, pero él logró escapar del país, manteniéndose en la clandestinidad durante 10 años.

Mientras Challapa permanecía prófugo, la justicia avanzó sobre su cómplice. Mamani Cussi fue finalmente condenada en 2025 a seis años y medio de prisión, tras un proceso que incluyó una extradición desde Bolivia y un juicio donde admitió su culpabilidad en delitos de trata de personas y explotación laboral agravada.

Situación procesal actual

Tras su reciente captura en Santa Fe, la fiscal federal María Marta Schianni dictó el procesamiento y la prisión preventiva para Challapa. La justicia considera que existe un alto riesgo de fuga, dado el historial del imputado. Aunque el hombre negó los cargos en su declaración indagatoria, las pruebas recolectadas durante una década —incluyendo el testimonio de la víctima, quien hoy tiene 27 años— sostienen la acusación por delitos que el juez describió como una total deshumanización de la joven.