Lo que debía ser una jornada de esparcimiento para chicos de la categoría 2011 terminó en un episodio de extrema tensión y violencia física. El encuentro entre los clubes Victoria y GEPU fue suspendido luego de que se desataran disturbios que obligaron a las familias visitantes a refugiarse dentro del predio y solicitar auxilio de la fuerza pública para poder abandonar las instalaciones de manera segura.
Crónica de una mañana de terror
El conflicto estalló mientras GEPU se imponía por 1 a 0 en el marcador. Según los testimonios, el clima de hostilidad creció hasta volverse incontrolable, dejando a los padres y pequeños jugadores en una situación de encierro por temor a ser agredidos. La gravedad del hecho requirió un operativo de custodia policial para escoltar a la delegación visitante hasta la salida.
Francisco Morales, director técnico de GEPU, fue uno de los blancos de la violencia. El entrenador denunció haber sido agredido físicamente y sufrió el robo de pertenencias personales en medio del caos.
El impacto en los menores
Más allá de los daños materiales, la preocupación central radica en las secuelas psicológicas para los niños de 13 años que presenciaron el ataque. "Estoy muy triste y angustiado. Los chicos se levantaron un lunes con la ilusión de jugar y terminaron viviendo esto", manifestó Morales, quien destacó que sus dirigidos mantuvieron la calma y no respondieron a las provocaciones.
Puntos clave del descargo del DT:
·Comportamiento ejemplar: El entrenador resaltó que los jugadores de GEPU respetaron los valores de la institución y no reaccionaron ante la agresión.
·Prioridad emocional: "Ahora lo que importa es lo mental, tratar de estar con los chicos para que se repongan de una situación de la cual no tienen la culpa", afirmó Morales.
·Inseguridad recurrente: Testigos señalaron que no es la primera vez que se registran incidentes de esta magnitud en ese escenario deportivo.
Un llamado a la responsabilidad institucional
Este nuevo hecho de violencia en el fútbol formativo local enciende las alarmas sobre la falta de garantías en las canchas de San Luis. La repetición de estos episodios pone en duda la efectividad de los protocolos de seguridad actuales y la responsabilidad de los adultos encargados de velar por la integridad de los menores en competencias oficiales.
