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La aparición de mensajes intimidatorios en baños de escuelas de Posadas, Garupá y Garuhapé activó protocolos de emergencia. Las autoridades investigan si se trata de una tendencia viral que busca desestabilizar la rutina educativa en distintos puntos del país.

Lo que comenzó como incidentes aislados en el sur argentino parece haber encontrado un eco peligroso en la provincia de Misiones. Durante las últimas 48 horas, una serie de inscripciones manuscritas en sanitarios escolares ha transformado la jornada académica en un despliegue de patrulleros, peritos y temor generalizado. El denominador común: advertencias sobre ataques armados inminentes, firmadas con un anonimato que desafía a los equipos directivos.

El eje del conflicto: El centro de Posadas bajo alerta

El caso de mayor impacto ocurrió este jueves en el CEP N° 4. Una frase escrita con marcador sobre los azulejos de un baño de alumnos —“Mañana bautismo, tiroteo escolar”— fue suficiente para que la dirección solicitara la intervención inmediata del sistema 911. La crudeza del mensaje obligó a las autoridades a implementar medidas de resguardo dentro del edificio, mientras la Policía de Misiones intentaba rastrear, sin éxito inicial, el momento exacto en que se realizó la pintada.

Casi en simultáneo, la Escuela Secundaria Madre de la Misericordia reportó un hallazgo similar. En este caso, el mensaje incluía una fecha específica y un destinatario grupal: “Lunes 20/04 tiroteo, sonaron. Los voy a matar 3ro”. Aunque el personal de limpieza borró la inscripción por orden de la rectoría antes de la llegada de los peritos, la Policía Científica fue convocada para intentar recuperar evidencia que permita identificar a los autores.

El fenómeno del "Efecto Contagio"

La repetición de estas amenazas en localidades como Garupá y Garuhapé sugiere que no estamos ante hechos fortuitos, sino ante un fenómeno de conducta imitativa. Especialistas en seguridad y psicología educativa advierten que la viralización de estas "bromas de mal gusto" o amenazas reales en redes sociales genera un efecto cascada.

·El patrón común: Los mensajes se colocan en espacios de baja supervisión (baños), utilizan terminología similar ("tiroteo", "bautismo", "morirán") y buscan la máxima difusión institucional para provocar la suspensión de actividades.

·La respuesta policial: La Unidad Regional I ha reforzado la presencia de efectivos en los horarios de ingreso y egreso, mientras que el Centro de Operaciones (CIO 911) coordina una red de alerta temprana con los directivos.

Entre la prevención y la parálisis

La disyuntiva para las autoridades educativas es compleja: ¿cómo diferenciar una amenaza real de una travesura adolescente? El protocolo actual dicta que ante cualquier indicio, la intervención debe ser máxima. Sin embargo, este rigor preventivo alimenta la psicosis entre los padres, quienes, ante la duda, optan por no enviar a sus hijos a los establecimientos, logrando el objetivo de quienes redactan los mensajes: la interrupción del ciclo lectivo.

La investigación judicial

Fuentes vinculadas a la investigación confirmaron que se están revisando las cámaras de seguridad de los accesos a los baños y los ingresos a los colegios para cotejar horarios. No se descarta que estas acciones formen parte de un reto viral de internet que ha tenido antecedentes recientes en otras provincias argentinas, como Neuquén y Buenos Aires.

El mensaje oficial: Desde la cartera de Seguridad y Educación de la provincia instan a las familias a mantener la calma y a dialogar con los jóvenes sobre las graves consecuencias legales de realizar este tipo de amenazas, que pueden encuadrarse en el delito de intimidación pública, con penas que afectan tanto a los menores involucrados como a sus tutores legales.