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En un fallo sin precedentes, la jueza Laura Barbé declaró la nulidad del veredicto de culpabilidad dictado por un jurado popular. El ADN negativo y las "dudas razonables" devolvieron el estatus de inocencia a Julio C.F.

Lo que debía ser una audiencia de cesura para fijar la pena de prisión perpetua se transformó en un hito para la justicia neuquina. La magistrada técnica Laura Barbé decidió de oficio anular el veredicto del jurado popular que había hallado culpable a J.C.F. por el abuso sexual seguido de suicidio de su sobrina de 14 años. La decisión se fundamenta en que la prueba presentada por la fiscalía no logró superar la "duda razonable".

Los fundamentos de una decisión histórica

El fallo de Barbé marca un antes y un después en el sistema de juicios por jurados de la provincia. La jueza enfatizó que su rol no puede ser el de una figura pasiva: “Ningún sistema acusatorio puede establecer que un juez no controle: que sea ciego, sordo y mudo”.

Entre los puntos más críticos que llevaron a la nulidad se encuentran:

·ADN Negativo: Las pericias genéticas confirmaron que el semen hallado en la víctima no pertenecía al imputado, sino a un perfil genético no identificado.
·Incongruencias en la acusación: La fiscalía acusó por acceso carnal vaginal, omitiendo el acceso anal que las muestras médicas también confirmaron. Esto disparó el interrogante: ¿hubo otra persona implicada?

·Imposibilidad física: Según la defensa, el croquis de la vivienda y la presencia de otros familiares en el lugar hacían imposible que un ataque de tal violencia pasara desapercibido.

·Líneas de investigación descartadas: Se cuestionó que no se peritara el celular de la víctima ni se profundizara sobre un profesor de 28 años que enviaba mensajes inapropiados a la menor.

"No se puede llevar adelante una condena por una sospecha", afirmó el abogado defensor Mariano Gambazza, subrayando que el veredicto del jurado no fue unánime (8 de 12 votos).

El futuro de la causa

Con esta resolución, J.C.F. recupera su estado de inocencia, aunque el proceso no ha terminado. La nulidad implica que los actos previos al juicio oral siguen vigentes, lo que abre la puerta a la realización de un nuevo juicio.

Mientras la fiscalía define si impugnará la decisión de la jueza, el caso permanece sin resolverse, dejando abierta la herida de una familia y la incógnita sobre quién fue el verdadero autor del abuso que desencadenó la tragedia el pasado 22 de julio de 2024.