Durante la jornada previa al debate por la Ley de Glaciares en la Cámara Alta, un operativo de seguridad derivó en incidentes que afectaron directamente a los trabajadores de prensa. La situación escaló cuando efectivos de la Policía Federal intervinieron de forma violenta contra comunicadores que registraban la detención de un grupo de ambientalistas.
El conflicto se originó tras una protesta de Greenpeace, en la cual doce activistas lograron sortear el perímetro de seguridad del Congreso Nacional para realizar una manifestación simbólica. Tras la captura de los militantes, la fuerza de seguridad —bajo el mando de Alejandra Monteoliva— arremetió contra los cronistas presentes.
El camarógrafo de la señal A24, Facundo Tedeschini, fue el principal afectado. Mientras transmitía en vivo, fue derribado y golpeado por los agentes. Tedeschini presentó heridas visibles en el rostro y contusiones en sus extremidades. Permaneció retenido en un playón de estacionamiento hasta que el servicio de emergencias (SAME) autorizó su traslado a un centro médico. La intervención judicial del magistrado Marcelo Martínez De Giorgi permitió que el trabajador de prensa recuperara su libertad horas más tarde.
Impacto en la cobertura
El accionar policial no solo incluyó detenciones, sino también el uso de gas lacrimógeno contra otros equipos periodísticos que intentaban documentar el procedimiento. Paradójicamente, el trabajador agredido pertenece a una de las señales con mayor afinidad a la gestión actual, lo que generó un fuerte impacto mediático.
Lo que comenzó como un fallo en la seguridad —que permitió el ingreso de manifestantes con elementos de utilería a las escalinatas— terminó en una jornada de represión contra el ejercicio del periodismo.
