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La interna en el núcleo duro del oficialismo sumó un capítulo de alto voltaje. Por orden directa de Karina Milei, se habría cancelado la designación de Diego Valenzuela al frente de la futura Agencia de Migraciones. La medida no solo deja al intendente de Tres de Febrero fuera del esquema nacional, sino que escala la tensión entre la Secretaría General de la Presidencia y el sector que responde a Patricia Bullrich.


El factor Monteoliva y el quiebre de acuerdos

El nombramiento de Valenzuela era un compromiso sellado originalmente con Bullrich, razón por la cual el jefe comunal había postergado la asunción de su banca en el Senado bonaerense. Sin embargo, la ejecución del cargo dependía de Alejandra Monteoliva, quien, tras distanciarse de la ministra de Seguridad, se alineó verticalmente con la estrategia de "El Jefe".

La orden de Karina habría sido doble:

1.Bloquear el ingreso de Valenzuela al Ejecutivo.

2.Congelar la creación de la estructura misma de la Agencia de Migraciones.

La contraofensiva de Valenzuela: ultimátum y armado propio

La respuesta del intendente no se hizo esperar. Según trascendió de reuniones privadas con su círculo íntimo, Valenzuela habría lanzado un duro ultimátum: si en un plazo de 24 horas no se oficializa su cargo, reasumirá sus funciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires para iniciar un armado político opositor a Sebastián Pareja, el referente de

Karina en territorio bonaerense.

En la intimidad, el malestar de Valenzuela apunta a una supuesta falta de palabra y a un aislamiento del Presidente. "Karina lo tiene secuestrado a Milei", habría sido una de las definiciones más tajantes del intendente, quien supo ser un visitante frecuente en Olivos y hoy se encuentra marginado de la mesa de decisiones.

Bullrich en la mira: la pelea por la autonomía

Este desplante es interpretado en los pasillos de Balcarce 50 como un nuevo límite para Patricia Bullrich. La relación entre la funcionaria y la hermana presidencial atraviesa su momento más gélido debido a:

·Autonomía política: El reciente perfil alto de la ministra tras la reforma laboral y sus spots de gestión.

·Sospechas de alianzas: La desconfianza de la Secretaría General sobre supuestos acuerdos entre Bullrich y Victoria Villarruel.

·Control judicial: El temor del entorno presidencial de que el bullrichismo intente influir en la designación de jueces federales y en la agenda de Justicia.

El conflicto amenaza ahora con trasladarse a la estructura del Congreso, donde el entorno de la ministra teme que el "karinismo", apoyado por el clan Menem, intente desplazarla de la conducción del bloque.