Documentos confidenciales revelan una sofisticada estrategia para explotar comercialmente la imagen del Presidente. Desde monedas de oro acuñadas en Alemania hasta bebidas energizantes y accesorios de lujo, el proyecto buscaba capitalizar el fenómeno libertario en mercados como Miami y Europa, bajo la gestión de un influyente lobista.
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Estrategia: Crear una marca global basada en Javier Milei, similar a las marcas de celebridades internacionales.
Gestión: El lobista Mauricio Novelli facilitó el ingreso de empresarios a la Casa Rosada con el aval de Karina Milei.
Productos estrella: Monedas de oro de alta pureza y la bebida energizante "CARAJO".
Financiamiento: Las ventas generarían un "fee" destinado a fundaciones o estructuras políticas libertarias.
Conflicto: Asesores legales advirtieron sobre la ilegalidad de explotar comercialmente la imagen presidencial mientras se ejerce la función pública.
Lo que comenzó como una serie de reuniones reservadas en la Casa Rosada y la Quinta de Olivos ha quedado al descubierto tras el peritaje de dispositivos electrónicos. La investigación revela que, apenas meses después de asumir el mando, el entorno de Javier Milei evaluó propuestas formales para convertir su identidad visual en una "marca de estilo de vida" (lifestyle brand) con proyección internacional.
Los arquitectos del negocio: Novelli y la firma ICV Advisors
El nexo central de esta operatoria fue Mauricio Novelli, un operador que logró franquear el acceso al despacho presidencial el 5 de abril de 2024. De su mano llegó Iván Canales, titular de la firma ICV Advisors, quien presentó dos "brochures" estratégicos destinados a monetizar la estética libertaria. Según los registros oficiales obtenidos mediante pedidos de acceso a la información, fue la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien autorizó estos ingresos al palacio de gobierno.
El plan no se limitaba a la venta ambulante de accesorios. Los documentos, caratulados como "Confidencial", proponían un modelo donde el mandatario no solo licenciara su nombre, sino que desarrollara una marca independiente para capturar valor a largo plazo.
Monedas de oro y la "Bebida Carajo"
La propuesta más ambiciosa contemplaba la creación de un activo de reserva física: monedas de oro puro (calidad 999) y plata. Estas piezas, que llevarían el rostro de Milei en el anverso y el logo del león en el reverso, ya contaban con pruebas de producción realizadas en Alemania. El esquema comercial incluía puntos de venta en Buenos Aires, Nueva York, Miami y diversas capitales europeas.
En paralelo, se diseñó una línea de productos de consumo masivo que incluía:
·Textiles y accesorios: Remeras estilo stencil, mochilas, ponchos impermeables y gorras con la leyenda "¡Viva la Libertad Carajo!".
·Bebidas: La marca "CARAJO Energy Drink", con diseños ya listos para su distribución en góndolas y estaciones de servicio.
·Objetos de culto: Billeteras, maletines y hasta motosierras grabadas con la firma presidencial.
El dilema ético y el "ruido" de las criptomonedas
A pesar del entusiasmo inicial —que incluía la firma de cartas de intención con otras plataformas financieras—, el proyecto encontró detractores dentro del propio equipo de gobierno. Durante una de las habituales veladas de ópera en la Quinta de Olivos, el abogado personal del Presidente, Diego Spagnuolo, planteó serios reparos legales. El argumento central era la posible vulneración de la Ley de Ética Pública y normativas vigentes sobre la explotación comercial de cargos públicos.
Audios filtrados muestran que Novelli era consciente de estas resistencias, pero confiaba en el interés del propio "J" (en alusión al Presidente) para avanzar, especialmente con la línea de merchandising. Sin embargo, el escándalo y posterior colapso del criptoactivo $LIBRA —vinculado a otros promotores cercanos al entorno presidencial— terminó por congelar las negociaciones, ante el riesgo político de quedar asociados a un fracaso financiero global.
