El 24 de marzo de 1976 no es solo una fecha en el calendario argentino; es la cicatriz más profunda de su historia contemporánea. Ese día, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, dando inicio a lo que ellos denominaron el "Proceso de Reorganización Nacional".
El Golpe: La ruptura del orden institucional
A diferencia de golpes anteriores en el siglo XX argentino, el de 1976 fue un plan sistemático y ejecutado por una Junta Militar (Videla, Massera y Agosti). No buscaron ser una transición breve, sino una refundación regresiva de la sociedad.
El rasgo más distintivo y atroz de este período fue la implementación de un plan sistemático de desaparición forzada de personas.
El Estado, que constitucionalmente debe proteger a sus ciudadanos, se convirtió en un captor clandestino que utilizó centros de detención ilegales, la tortura y el robo de bebés como herramientas de control.
Las medidas incluyeron:
Supresión de derechos: Se disolvió el Congreso, se suspendieron las actividades de los partidos políticos y sindicatos, y se removió a los miembros de la Corte Suprema.
El Estado Terrorista: El Estado dejó de proteger a sus ciudadanos para convertirse en un cazador. La instauración de Centros Clandestinos de Detención (CCD) fue la herramienta para la tortura y la desaparición forzada de personas.
La metodología del horror: El "Desaparecido"
El concepto de "desaparecido" fue la innovación más macabra de esta dictadura. Al no haber cuerpo ni proceso legal, el régimen buscaba instalar el terror paralizante y la negación de la realidad.
Se estima la cifra de 30.000 desaparecidos.
La figura del "desaparecido" se convirtió en un vacío legal y emocional que buscaba paralizar a la sociedad mediante el terror absoluto, dejando una herida abierta que, a través de la lucha de organismos como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el país intenta sanar mediante la búsqueda de identidad y justicia.
El robo sistemático de bebés (hijos de desaparecidos nacidos en cautiverio) marcó un nivel de crueldad único, que las Abuelas de Plaza de Mayo siguen combatiendo hasta hoy.
El plan económico: La desindustrialización
Bajo la conducción de José Alfredo Martínez de Hoz, la dictadura aplicó un plan económico de corte neoliberal que cambió la matriz productiva del país. Hubo apertura importadora que destruyó gran parte de la industria nacional.
Se pasó de una economía basada en la producción a una basada en la renta financiera (la famosa "plata dulce"). Este proceso no solo generó un aumento exponencial de la deuda externa, sino que también instaló una matriz de desigualdad y pobreza estructural que condicionó el desarrollo de las décadas siguientes, transfiriendo la riqueza de los sectores trabajadores hacia los grupos económicos más concentrados.
En paralelo, la deuda externa se multiplicó exponencialmente, condicionando a las generaciones futuras.
Legado y Memoria: "Nunca Más"
Desde el retorno a la democracia en 1983 con Raúl Alfonsín, Argentina emprendió un camino de Justicia que es ejemplo mundial. El Juicio a las Juntas, es un hecho inédito donde tribunales civiles juzgaron a los comandantes militares y los condenaron. En la práctica es el principal dique de contención a los intentos de ruptura del orden constitucional.
Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia
Cada 24 de marzo, el país se moviliza bajo la consigna "Memoria, Verdad y Justicia". Es un ejercicio colectivo para recordar que la democracia, con todas sus imperfecciones, es el único sistema que garantiza la vida.
