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La Oficina Anticorrupción (OA) puso el foco sobre el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, tras detectarse un salto exponencial en su patrimonio declarado. En apenas siete meses de gestión, los activos del funcionario pasaron de $538 millones a superar los $1.000 millones, una evolución que despertó interrogantes sobre la consistencia de sus ingresos frente a sus bienes declarados.


Los puntos críticos de la declaración

A pesar del incremento nominal del 100%, los registros oficiales no muestran la incorporación de nuevos inmuebles, vehículos o inversiones de gran escala que justifiquen técnicamente tal ascenso.

·La justificación oficial: Iraeta atribuyó el crecimiento patrimonial al impacto de la inflación.

·La inconsistencia: Analistas y sectores de la oposición señalan que el índice inflacionario del período se ubicó muy por debajo del incremento registrado en sus activos, lo que invalida el argumento de la simple "actualización de valores".

Controles y transparencia

El caso ha reavivado el debate sobre la eficacia de los mecanismos de control de la OA y la transparencia en las declaraciones juradas de los integrantes del gabinete nacional.

1.Falta de detalle: La ausencia de cambios significativos en la composición de sus bienes —pero con una duplicación de su valor— sugiere una posible subvaluación previa o una capitalización de origen no especificado.

2.Cuestionamiento público: La situación coloca al secretario en una posición incómoda, en un contexto donde el Gobierno pregona la austeridad y el control estricto sobre los recursos y haberes de la función pública.

Por el momento, no se ha iniciado una causa judicial formal, pero el organismo de control evalúa solicitar una rectificación o ampliación de datos para esclarecer cómo se produjo este salto financiero en menos de un año de ejercicio.