La presidencia del CD "dejó hacer" todo lo que el reglamento interno idica que nos e debe hacer. Venía pasando sistemáticamente en las sesiones (en algún momento se resolvía sobre la marcha el lugar y hora violando toda la normativa vigente) y todo se convirtió en un verdadero despelote.

Hay una norma básica y elemental: en las sesiones está prohibido que los concejales dialoguen entre sí; deben dirigirse al presidente del cuerpo y no se respetó en ningún momento. También hubo sobreactuaciones.

Todo comenzó cuando Jésica Rioseco le enrostró a Omar Pérez poco trabajo "para Cutral Co" cuando fue ministro de Seguridad de la provincia. "Para la próxima sesión te voy a traer todos los trabajos que hice hace 15 años cuando fui ministro", dijo Pérez en uso de la palabra. "Usted hace 7 años que está acá y no se cuánto ha presentado", devolvió el libertario.

Allí apareció el concejal Maximiliano Navarrete reclamando respeto porque Pérez supuestamente había señalado con el dedo a Rioseco, aunque las imágenes muestran que no la apuntaba a ella en particular sino en general. Todo ello ocurrió mientras el presidente del cuerpo se acomodaba en la silla y buscaba los anteojos sin intervenir ni llamar al orden; quizás esperando que ocurriera lo que sucedió.

"No tiene argumento para pelearme ni para contestar", dijo Pérez. Rioseco le respondió con simpleza aunque dialogando mano a mano señalando que "tenemos una gestión que está a simple vista".

En ese momento, nadie tenía idea qué tema se estaba hablando y la mayoría mal interpretaba lo que decía el otro. Ya había dejado de ser una sesión para convertirse en una comedia de enredos dejando de lado el concepto básico de que la comunidad de Cutral Co los votó para que debatan temas de interés para todos y no cuestiones personales.