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El último informe de CB Global Data, correspondiente a abril de 2026, revela un escenario adverso para la imagen internacional de Javier Milei. El mandatario argentino se posiciona en el puesto 14 sobre 18 líderes relevados en América Latina, consolidándose dentro del grupo con mayor desaprobación ciudadana en el continente.

El contraste con el podio regional

Mientras algunos liderazgos logran retener mayorías sólidas, la figura de Milei queda relegada a más de 30 puntos de distancia de los referentes con mejor valoración.

·Liderazgo consolidado: El salvadoreño Nayib Bukele encabeza la lista con un 70,1% de aceptación, seguido por la mexicana Claudia Sheinbaum con el 69,8%.

·La situación de Milei: Con solo un 36,2% de imagen positiva, el presidente argentino se ubica en la "zona roja" de la tabla, superando únicamente a los mandatarios de Ecuador, Panamá, Venezuela y Perú.

Deterioro acelerado y brecha de rechazo

Más allá de su ubicación en el ranking, el dato que enciende las alarmas en la Casa Rosada es la velocidad del desgaste. En tan solo 30 días, la aprobación de Milei sufrió una caída de 6,1 puntos, pasando del 42,3% en marzo al actual 36,2%.

El desbalance en la percepción pública es hoy uno de los más profundos de la región:

·Imagen Negativa: Trepó al 59,7%, superando a la positiva por un margen de 23,5 puntos.

·Núcleos duros: El rechazo "muy malo" (46,3%) casi duplica al apoyo "muy bueno" (28%), lo que sugiere que la base crítica es considerablemente más sólida que el núcleo de adherentes.

El fin de la polarización equilibrada

El informe sugiere un cambio de paradigma en la valoración del jefe de Estado. Si bien Milei mantiene su capacidad de centralizar la agenda pública, esa visibilidad ya no se traduce en un saldo político favorable. A diferencia de otros líderes regionales que logran sostener consensos por encima del 50%, el esquema argentino muestra una dominancia clara de la desaprobación.

Esta erosión del capital político se da en un contexto de alta confrontación, indicando que la narrativa oficialista podría estar encontrando un techo frente a la realidad social.Imagen