El presidente Javier Milei volvió a utilizar sus redes sociales para lanzar una serie de ataques personales contra el periodista Carlos Pagni, tras un editorial en el programa Odisea Argentina (LN+). En su columna, Pagni analizó el impacto del ajuste en los salarios, lo que provocó una violenta reacción del jefe de Estado, quien calificó al analista de "delincuente malparido" y "operador serial".
El tono de la ofensiva en redes
A través de su cuenta en la plataforma X, el Presidente no solo cargó contra la integridad del periodista, sino que también extendió sus críticas al diario LA NACION, acusándolo de "complicidad absoluta" por avalar lo que considera operaciones de prensa.
Entre los mensajes publicados, se destacaron:
·Calificativos agraviantes: Milei utilizó términos como "basura inmunda" y "basura repugnante" para referirse a Pagni.
·Uso de siglas irónicas: Volvió a emplear el código "NOL$ALP" (cuya interpretación suele ser "no odiamos lo suficiente a los periodistas"), reemplazando la letra S por signos monetarios, en una clara alusión a supuestos intereses económicos detrás de las columnas de opinión.
Un patrón de ataques a la prensa
El episodio contra Pagni no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una secuencia de agresiones contra diversos referentes del periodismo nacional:
1.Joaquín Morales Solá: Recientemente fue calificado por el mandatario como "basura humana" tras una nota de opinión que analizaba, precisamente, la relación del Ejecutivo con los medios.
2.Jorge Fernández Díaz: Meses atrás, el Presidente lo tildó de "mentiroso compulsivo" a raíz de una información sobre una reunión de bloque de La Libertad Avanza.
3.Generalización del conflicto: Durante entrevistas recientes, el mandatario llegó a afirmar que "el 95% de los periodistas son delincuentes", profundizando una retórica de confrontación directa con el sector.
Datos del monitoreo digital
Según registros de actividad en redes sociales, el jefe de Estado mantiene una presencia digital intensiva dedicada a criticar a los medios. Solo durante el último fin de semana de Pascuas, se contabilizaron cerca de 86 tuits propios y más de 800 réplicas (RT) de mensajes de militantes y funcionarios dirigidos contra la prensa.
Contexto: Esta nueva embestida ocurre en un marco de preocupación de diversas organizaciones de libertad de expresión por el tono de las respuestas oficiales, las cuales —lejos de debatir los datos de los análisis económicos— se centran en la descalificación personal de los comunicadores.
